Carlo Ancelotti anuncia a Xabi Alonso como su sustituto en Real Madrid

"El Real Madrid seguirá siendo el mejor club del mundo", fueron las últimas palabras de Ancelotti en Valdebebas. Le queda lo de mañana, en el Bernabéu. Pero hoy se despedía de la Ciudad Deportiva. De la rutina. De su hogar. Lo ha hecho visiblemente emocionado, agradecido. Y honesto: "Mi trabajo puede ser juzgado; habrá quienes me consideren mejor o peor entrenador, pero que nadie me recuerde como una mala persona". Echando la vista atrás, se queda con las remontadas ("son cosas que todavía no se explican") y con el cariño de quienes le han rodeado ("hemos creado un muy buen ambiente de trabajo; gracias a todos, desde el cocinero que me hacía la carbonara antes de los partidos, hasta aquellos que me han limpiado la habitación").

Caso aparte han sido las declaraciones sobre Modric, quien también se despide mañana: "Jugadores con calidad hay muchísimos; pero él ha sabido combinarlo con tener alma". De cara al homenaje que asoma, reconoce que es muy probable que termine llorando: "¡Por genética, yo me emociono muy rápido! Y si me sale llorar, no habrá ningún problema". Y lanzó un alegato sobre su futuro: "No sé si algún día volveré (sobrevuela en el ambiente que tenga algún cargo dentro del club, tras Brasil), pero lo que tenía claro es que no quería traicionar al Real Madrid con ningún otro club; por eso me agrada Brasil... y por el desafío de preparar un Mundial".

No quiso dar consejos a futuros entrenadores ("cada uno tiene su idea de fútbol"), pero sí sacó a la palestra el nombre de Xabi Alonso: "Le deseo toda la suerte del mundo; tiene calidad para entrenar al Real Madrid, que lo disfrute". Y llegó el momento final: "Pueden pensar que se está acabando una era, una generación dorada (en alusión a Modric), pero esta, como todo en la vida, en algún momento debía terminar. Se fueron Benzema, Cristiano Ronaldo... y el Madrid siguió siendo el mejor club del mundo". Ancelotti se levantó y, ante un manto de aplausos, abandonó la sala de prensa. Su última comparecencia en Valdebebas. Y en un último guiño, apareció Carletto. "Gracias", dijo hasta dos veces, asomando la cabeza por la puerta. Una figura única. Irrepetible.

Fuente: as.com.