Wolfgang Krauch y el arte como forma de resistencia

En esta entrevista el artista reflexiona sobre su obra reciente, donde la naturaleza se convierte en contención, metáfora y materia estética. Desde la tinta y el grafito hasta el óleo, Krauch explora un lenguaje íntimo que cuestiona las lógicas dominantes y propone al arte como espacio de sentido frente al consumo.
"todo alrededor MALEZA", muestra de Wolfgang Krauch en el CAV/Museo del Barro . Cortesía

¿Cómo llegás a esta obra?

Es una continuación, una extensión de algo que vengo trabajando desde hace tiempo: el paisaje y la importancia de la mirada, de desde dónde se mira. Este trabajo es como la culminación de un proceso iniciado hace años, aunque eso no significa que lo haya cerrado; al contrario, sigo explorando esta línea. En esta etapa, estoy indagando en nuevas dimensiones y escalas. Podría decir que es una meta, un punto de llegada parcial. Osvaldo Salerno tuvo un papel importante en este proceso, en su persistencia por empujar los límites del lenguaje visual. Es como superar ese punto de fatiga en el que descubrís que todavía podés seguir avanzando.

¿Cuál es tu relación con el paisaje que ahora traés a la sala del museo?

Siempre trabajé observando mi entorno. Cuando vivía en la ciudad, también dibujaba ese contexto urbano. Justo cuando dejé la ciudad, estaba más enfocado en la lutería que en las artes visuales. En ese período, estuve muy expuesto a la soledad: no tenía vecinos ni mucho contacto con otras personas. Estar rodeado de plantas, de esa maraña vegetal, me generó una sensación de contención, de nido, incluso de seguridad. Mudarme a este lugar fue como encontrar un arraigo. Siento que este entorno me cuidó, así como yo cuido de él.

"todo alrededor MALEZA", muestra de Wolfgang Krauch en el CAV/Museo del Barro. Cortesía

Sobre tus decisiones formales, ¿cuáles han sido?

Mi trabajo, por lo general, es monocromo. Comencé usando tinta negra, luego pasé al grafito y ahora trabajo con óleo. Cada uno de estos medios tiene sus propias características: tengo afinidad con la tinta porque me formé con ella, y muchas de las obras que más me influenciaron —como las de Olga Blinder o Livio Abramo— eran en blanco y negro, en el campo de la gráfica. El grafito también se relaciona con la lutería, en el sentido que tiene mucho de oficio, de técnica: conocer los papeles, la dureza del grafito, es parte de un trabajo artesanal. El óleo, en cambio, me permite una mayor libertad, más abstracción.

¿Considerás que la maleza, como símbolo, puede ser una forma de resistencia?

Sí. Todo depende de dónde pongamos la mirada. Soy consciente de mi posición en la sociedad: soy un varón blanco, de determinada familia, y eso implica un lugar de enunciación. Por eso importa lo que digo y desde dónde lo digo. Trato de tomar una postura no central, no de poder, sino de abrir espacio para otras fuerzas. Buscar salirme del centro —de la ciudad, de las lógicas dominantes—, acercarme a algo más vegetal, en el sentido de una forma de relacionamiento no predatoria. Me interesa correr el foco de lo humano entendido como dominante. El arte está muy lleno de cuerpos, y yo quería mostrar otra cosa.

Wolfgang Krauch. Cortesía

La exposición sugiere que el paisaje exterior se mete dentro de tu casa. ¿Cómo vivís esa frontera? ¿Cómo influyen tu casa, tu biblioteca, tus objetos, en tu manera de trabajar?

A veces es grato, a veces no tanto. Mi casa no es hermética: quise vivir expuesto a los elementos del exterior. Lo que pasa afuera también pasa adentro. Me atrae un estilo de vida frugal, con pocas cosas. Eso también influye en mi forma de producir.

¿Creés que el arte puede seguir sosteniendo un sentido frente al sinsentido del consumo, como se menciona en el texto curatorial?

Todavía hay lugar para que el arte se perciba desde una sensibilidad distinta a la del consumo. Claro que también se produce para vender, pero lo que busco es una transacción que no sea solo económica, sino que implique una identificación, un vínculo con el otro.

 

Nota de edición: La exposición de Wolgang Krauch, "todo alrededor MALEZA", a la que hace referencia este texto, está habilitada en la sala Josefina Plá del CAV/Museo del Barro.

 

* Lia Colombino es escritora, poeta, crítica de arte. Cofundadora de Ediciones de la Ura. Fue presidenta de AICA Paraguay. Es directora del Instituto Superior de Arte (FADA-UNA) y del Museo de Arte Indígena del CAV/Museo del Barro.