Tres tigres tristes: teatro, política, crítica

Tres tigres tristes: teatro, política, crítica

[ Mirame comer como una morsa. O como quien no mira que miran. Eso es. Camino sinuoso en una Rusia roñosa o eso amoroso nunca vino. Lo que es: un vaso rosa, una uva, un seno. Nunca es eso mismo. Nunca somos eso o nunca sos vos. Sos eso mirado. Sos como se mira. Lo que es: una mesa servida, una mujer seria, sucia, sentada a mitad del banquete. “Mirame comer”, dice, “mirame ser carne”. Guadalupe Lobo, revista Abrapalabra, 2016 ].

En un país donde el gobierno piensa como dispensable el derecho de pensarse a través del arte, Tres tigres tristes pareciera respuesta a este contexto de indiferencia. La obra ocurre en medio de una crisis económica y política donde cuatro actrices deciden abrir un bar para sobrevivir. Ojalá poder mirar hasta arrancarse un país donde hacer teatro a veces no es posible.

El drástico recorte que el año pasado propuso el Ministerio de Hacienda de Paraguay para los fondos destinados a cultura confirma esa insensibilidad. Pocas veces uno se detiene a pensar que la cultura y el arte hacen parte también de los derechos humanos universales, y que este tipo de acto constituye, es necesario decirlo, una violación a estos derechos.

La obra, escrita originalmente por el dramaturgo brasileño Vinicius de Souza (34), es adaptada aquí por las cuatro interpretes; Guadalupe Lobo (también directora), Fátima Fernández Centurión, Natalia Santos y María Victoria Carballar. Las cuatro hablan del proceso de creación, adaptación y puesta en escena de esta pieza. Insisto, puede que mirar a veces sea una otra forma de política.

Miralas beber. Miralas saberse ser miradas.

Tres tigres tristes, 2022 © Alegría González
La obra de Vinicius de Souza es intrínsecamente brasileña. El contexto lo es, y también los personajes. ¿De dónde nace el interés de adaptar una pieza tan profundamente brasileña a un contexto paraguayo? Y, ¿qué descubrimientos surgen de esta adaptación?

Guadalupe Lobo: Más que brasileña, nos parece una realidad latinoamericana. Hacer teatro en latinoamérica no es lo mismo que hacer teatro en Europa, por ejemplo. Las realidades que presenta la obra, en términos de crisis existenciales y artísticas, nos atraviesan de la misma manera como paraguayas. En un país que no apuesta por el arte, tener que barajar constantemente alternativas para sobrevivir se vuelve frustrante, desalentador, vertiginoso, caótico, particular también. Eso presenta la obra, y no nos resulta ajeno, son los mismos problemas con los que nos enfrentamos todos los días les actores, les músiques, les artistes. Hacer algo que importe, en un país al que no le importa nada.

Natalia Santos: El autor, el lugar en el que escribió la pieza, el idioma -sin dudas- tienen que ver con su origen brasileño. La obra es profundamente humana (más allá de nacionalidades y particularidades), describe un contexto que tiene que ver no solamente con el ambiente artístico y sus obstáculos, sino con la vida misma. La obra expone el cómo y porqué un grupo de personas busca en lo colectivo una manera de seguir creando.

María Victoria Carballar: Ser artista en latinoamérica es tirarse al abismo de la sobrevivencia. Dejar de lado el arte para poder buscar una mínima independencia financiera, alguna dignidad, algo de respeto es una cuestión de la clase artística latinoamericana. No solo les agentes culturales pueden notar una semejanzas de vida con el texto, pienso que ser latinoamericane ya significa muchas veces dejar de hacer lo que se ama para poder sobrevivir. Es un texto violento, placeroso y amoroso. Como Sudamérica.

Tres tigres tristes, 2022 © Alegría González

[ Dijeron que era hija del golpe, de los barrios donde los sones son lentos y carraspean las voces y los toneles de aguardiente se empujan sin trozo de pan; dijeron que era hija del desprecio, de esclavas, de amargas noches de cama entre soldados y cuerpos cobrizos; dijeron que era una mártir -estaban, están equivocados?, luego le dieron algo de espejos y algo de carne de cerdo, algo de nuevos nombres y nuevos apellidos; le enseñaron el uso de la rueda (ya conocía el cero); casi la mata la fiebre. Y de cada golpe ha salido más fuerte. Como el poema, América es una dura cicatriz en el cuerpo. Rocío Cerón, América ]

El libreto original está escrito para ser actuado por cuatro varones. En esta adaptación, los personajes son interpretados por cuatro actrices. ¿Qué implica, para ustedes, este cambio? ¿Y cómo este cambio de alguna forma moldea la puesta en escena?

GL: La obra está escrita para 4 hombres, pero la premisa de la historia nos atravesaba igual más allá del género. Desde ese lugar nos tomamos el atrevimiento de traducir tanto de idioma como de personajes. Más allá de eso, el simple hecho de generar una obra hecha toda por mujeres nos parece en sí mismo un acto político que nos empodera.

El teatro, sabemos, es convivio; encuentro de presencias. En este caso el encuentro de presencias se da en un escenario en particular; la casa de la propia directora. ¿De dónde nace este interés de difuminar las fronteras entre lo público y lo privado, con fines de arte escénico?

Guadalupe Lobo: La pieza en sí misma está escrita de una manera que propicia la adaptación de la escena al espacio en donde sucede la representación. El texto en sí mismo nos daba como premisa ubicarnos en un espacio “no convencional” teatralmente hablando.

Venimos pensando hace mucho en descentralizar el teatro, que no todo suceda en el centro asunceno. En vez de pensar en lo “público” y lo “privado”, me gusta más pensar en términos de que lo “personal” se vuelva “universal”. Desde este lugar, no nos queda más que ser lo más sinceras y verdaderas que podemos ser.

En una obra, en general, las actrices somos las que más trabajamos pero las que menos cobramos. Se pagan las salas, se pagan las luces, se paga la escenografía y cuando llega el momento de dividir al caché de les actores, ya no queda nada. Desde este lugar siempre buscamos ser lo más económicas posible en términos de gastos. Esto implica ser creativas a la hora de tomar decisiones sobre dónde hacer, qué luces utilizar o cuántas, qué escenografía. Trabajamos desde estas obstrucciones, y eso naturalmente moldea la propuesta escénica.

Fátima Fernández Centurión: Hay obras y poéticas actorales que nos permiten movernos en espacios no convencionales. El texto de Vinicius de Souza era el alivio perfecto para no hacer teatro en Asunción. Que sea un pequeño viaje desde los ensayos, las funciones, habitar un espacio distinto es un respiro necesario no solo para el espectador, sino para quienes trabajamos en el arte escénico.

Tres tigres tristes, 2022 © René González

[ Elevar el propio pensamiento hasta el nivel del enojo (el enojo provocado por toda la violencia que hay en el mundo, esa violencia a la que nos negamos a estar condenados). Elevar el propio enojo hasta el nivel de una tarea (la tarea de denunciar esa violencia con toda la calma y la inteligencia que sean posibles) (...) Separar, voltear las cosas que parecen caer de suyo. Georges Didi-Huberman, Cómo abrir los ojos ]

De fondo, la obra adquiere una postura política. La obra se pregunta: “¿Qué hacer cuando el Estado que debiera protegernos decide que la cultura no es de su interés?” Entonces: ¿qué hacemos, cuando nos descubrimos desnudes en medio de una política que habría preferido imposible el propio acto teatral?

GL: El teatro es un acto político en sí mismo. Es revolucionario. Así como decís, es un acto de valentía, de pararnos desnudes y exponernos ante la miseria de la cultura. La obra habla de eso, de cómo nos desgastamos haciendo todo lo que tenemos que hacer, para simplemente hacer lo que queremos hacer.

FFC: Hacemos lo que estamos haciendo. Hacer igual. Tomar posturas y decisiones que son nuestras propias políticas culturales personales y colectivas. Seguir haciendo teatro, seguir militando nuestros sueños. El Estado pocas veces sirve en Paraguay. Nosotras, como la obra, seguimos. La obra habla de un presente, habla de un pasado y habla de futuro, todos inciertos. Venimos siguiendo hace mucho y vamos a seguir aunque no podamos vivir para ver el cambio. Seguir soñando es militar en Paraguay.

***

La obra sigue con funciones en marzo los días jueves 24, domingo 27 y martes 29; con funciones a las 20:30 los días de semana, y a las 20:00 el domingo. Y en abril los martes 5, 12 y 26. Todas las funciones en Pitiantuta 985 casi Teniente Coronel Ramos Alfaro (Zona CONMEBOL, Luque).

 

*Andrés Vásch es escritor e investigador independiente de arte. Masterando en Artes por la Universidad do Estado de Minas Gerais.