Preguntas nuevas para respuestas obsoletas
Pero Agustín Barúa no es de los que se conforman con respuestas preestablecidas ni está dispuesto a ofrecerlas como verdades. Por eso este libro -incisivo ensayo de mayéutica pura- invita, desde el propio título formulado como pregunta, a conocer el camino recorrido por él, pero con la suficiente distancia para que procesemos nuestras propias respuestas a las dudas que generosamente nos comparte.
Es bastante más que el testimonio personal e íntimo de una experiencia profesional. Es bitácora, pero también es manifiesto. Al estar narrado en primera persona (singular y plural), nos expone dudas, incredulidades, ideas, métodos, referentes y -no menos importante- la identificación clara de una visión de las cosas con su consecuente toma de postura.
Preguntas como "¿Por qué el rechazo al espacio público en Asunción?" o "¿Cómo conversa una ciudad con sus locuras?" se suceden y superponen una tras otra a lo largo del relato, generando las incomodidades necesarias para poder repensar conceptos como "raro" y "normalidad", sus alcances y las implicancias de no reflexionarlas con la seriedad que ameritan.
Además, para quienes trabajamos en campos afines a la arquitectura, el urbanismo y el paisaje, este libro presenta un altísimo interés por su voluntad de problematizar algunos conceptos muy arraigados en estas disciplinas y que cobran notable importancia al intentar elaborar diagnósticos sobre la evidente decadencia de Asunción en las casi vísperas de su quinto centenario fundacional.
Términos que nos resultan disciplinariamente cotidianos como "lugar", "espacio público", "espacios cerrados", "muros", "territorio", "barrio", "habitar", son recurrentemente evocados, reflexionando sobre sus implicancias, alcances, mutaciones y potencialidades. Y, desde luego, una clara toma de postura que nos recuerda de paso que la ciudad es un tema que concierne a todas las disciplinas: "Si como terapeutas, abdicamos de nuestra participación en la construcción de la relación entre salud mental comunitaria y espacio público, en esta ciudad cada vez más padeciente de miedo, desconfianza y encierro, estaríamos traicionando nuestro rol".
Esta compleja trama de vínculos entre salud mental comunitaria, arquitectura, ciudad y política quizás resulte llamativa pero se trata de relaciones que llevan ya varias décadas de exploración desde diferentes vertientes y por diversos profesionales. Algunos de ellos como el caso de Michel Foucault, Roland Barthes o Alfredo Moffatt, son recurrentemente invocados en las siguientes páginas para recordar que todo plan, todo diseño y toda estrategia -a cualquier escala- implica inevitablemente el reflejo de cosmovisiones, miedos, deseos y relaciones de poder. Lo ejemplifica también el autor en su propio campo y sin tapujos: "no hay psiquiatría autoritaria sin sociedad autoritaria".
En resumen, una de las propuestas centrales de Agustín Barúa en ¿Nos sentamos acá? es no esquivar lo ideológico y lo político como incidentes en el ejercicio de la psiquiatría y la construcción de la ciudad, realizando para ello una apuesta ambiciosa pero clara: pensar la salud mental comunitaria fuera del modelo hegemónico, "en clave territorial", al margen de estereotipos consagrados pero ineficaces, anteponiendo calidad de vida al diagnóstico punitivo y solidaridad comunitaria a la soledad totalitaria. Invitación y búsqueda sin excusas ni contemplaciones melancólicas, a la que habrá que embarcarse asumiendo que no valen recetas ni idealizaciones, que la experiencia placera será útil solo asumiendo la urgencia de cuestionar el aura -irreflexiva- de todo lo hasta aquí consagrado, aunque eso implique incluso "desromantizar lo placero".
Nota de edición: El presente texto corresponde al prólogo del libro ¿Nos sentamos acá? Clínica Placera, editorial Arandurã, 2025.
* Carlos Zárate es arquitecto, docente, investigador, magíster en Restauración y conservación de bienes arquitectónicos y monumentales, coordinador de área de Teoría y Urbanismo (FADA-UNA) y miembro del Comité Paraguayo de Ciencias Históricas (CPCH).