Nora Bouvet y el programa para una crítica de la literatura paraguaya
Este volumen contiene los últimos trabajos que la docente e investigadora argentina Nora Bouvet realizó hasta poco antes de morir en julio de 2011. La necesidad de publicarlos surgió casi de inmediato, fue impulsada, en su momento, por su amiga Amelia Nassi y es posible ahora por intermedio de Mirta Roa y la Fundación Augusto Roa Bastos. La originalidad y la rigurosidad de esta investigación ameritan darle difusión y, con ello, acrecentar con un aporte significativo el campo de la crítica dedicada a la literatura paraguaya, campo al que Nora le dedicó casi con exclusividad su labor investigativa.
Nora Bouvet estudió Letras en los años sesenta, momento que se suele denominar la “edad de oro” de la universidad argentina, en la vieja Universidad Nacional del Litoral con sede en la ciudad de Rosario. Gracias a la política del entonces director de la carrera, Adolfo Prieto, de invitar a escritores para el ejercicio de la docencia, Nora tuvo, entre sus docentes, a Augusto Roa Bastos. Eran los años que van de Hijo de hombre (1960) a Yo el Supremo (1974), en los que Roa estaba revisando intensamente su escritura, se replanteaba el contrapunteo entre realismo y mito como dos fuerzas, la racional y la mágica, que tensionan la literatura y esa ebullición permeaba sus clases e interacciones con esos interlocutores privilegiados, entre los que se contaba Nora. Para ella, claro está, esta circunstancia marcaría fuertemente su trayectoria posterior de investigadora de la literatura.
Con el regreso de la democracia en Argentina, en los años ochenta, Nora comenzó a integrar el Consejo de Investigaciones de la UNR (CIURN) y a darle forma, desde allí, a sus estudios en torno a la historia y la literatura paraguayas, junto con colegas como Nidia Areces. Esas investigaciones, que se desarrollarían en el transcurso de décadas, muestran la rigurosidad y seriedad de su trabajo, algo poco recurrente en la labor investigativa actual en la que se privilegia lo cuantitativo de la producción y la acumulación de antecedentes. A causa de eso, el trabajo investigativo de Nora se materializaría en libro recién varios años después, cuando ya se había jubilado como docente. Esos libros, fundamentales para cualquier estudioso de la cultura paraguaya, muestran en la densidad de su escritura y de su aparato teórico la carga de esas décadas previas de trabajo. Me refiero a Poder y escritura. El doctor Francia y la construcción del estado paraguayo (Buenos Aires, Eudeba, 2009) y Estética del plagio y crítica política de la cultura en Yo el Supremo (Asunción, Servilibro, 2009).
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En la última etapa (que se compila en este libro), ella se abocó a la investigación del archivo de la Guerra contra la Triple Alianza: novelas, relatos y discursos históricos que condujeron a la constitución del imaginario de la guerra, que, en muchos aspectos, aún perdura como matriz dadora de imágenes. A ello se refería como los “empecinados retornos al archivo”, es decir, a cómo la historiografía (incluso la moderna y “objetiva”) repetía esquemas y relatos tradicionales.
En concreto, este volumen contiene dos partes, organizadas ahora en libro pero que originalmente pertenecen a distintos momentos del último proyecto de Nora. En primer lugar, el lector encontrará un análisis sobre la poco conocida nouvelle de Roa Bastos, El sonámbulo, la que Roa escribió y publicó inmediatamente después de El Supremo a pedido del editor italiano Franco Maria Ricci, y que circuló de modo muy limitado en nuestra región. En segundo lugar, un estudio sobre el imaginario en torno a Elisa Lynch a partir de la figura de la “loreta” y del origen de esta conjunción, una vieja novela de 1870 escrita por el argentino Héctor Florencio Varela, Elisa Lynch.
Respecto de El sonámbulo y tal como ya había hecho con El Supremo, Nora reconstruye el archivo sobre el que Roa planificó a su protagonista, Silvestre Carmona. En este caso, es un archivo literario, histórico y pictórico, que incluye a Borges y Cándido López, a Montaigne y a Juan Crisóstomo Centurión. Un archivo que, además, no se cierra en torno a la nouvelle sino que prolifera en posteriores reescrituras. De este modo, con la idea de archivo Nora le da una vuelta de tuerca, fijada en la materialidad del discurso, a la “poética de las variaciones” con la que Roa y muchos críticos han descripto la obra y las reescrituras roabastianas.
Pero, además, lo que Nora permite desentrañar en su análisis de El sonámbulo es lo problemático que resulta para Roa Bastos la figura del escritor. [...] Ser escritor, incluso un escritor transculturador como lo era Roa, no deja de marcar relaciones de dominio en el contexto de un pueblo, una nación, una comunidad que experimenta en cada hecho del lenguaje la carga colonial. Paraguay, por sus características lingüísticas, muestra en la inmediatez del lenguaje lo que, en otras zonas de nuestra región, se ha ocultado bajo capas de blanqueo inmigratorio, exterminio y olvido ideológico: el origen colonial de nuestra cultura.
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La segunda parte de este volumen explica cómo Varela utiliza su profesión de escritor y periodista para lanzarse como político y, para ello, el recurso es la figura de Elisa Lynch. Para narrarla, Varela usufructúa el imaginario literario-popular de la época que disponía a las mujeres conflictivas en el umbral de lo romántico y decadentista; es decir, Varela transforma a Lynch en personaje novelesco de acuerdo con los parámetros que entonces estipulaban el valor literario (y de mercado). Lo que Nora nos permite ver, además de esta estrategia literaria, política y de mercado de Varela, es (más importante aún) la pervivencia de una construcción que es netamente ficcional. Pues Madama Lynch como “loreta” no quedó en la invención del argentino, sino que contaminó relatos históricos de pretendida cientificidad. La “loreta” devino así en archivo y el análisis de Nora contiene gran potencial para la revisión crítica de ciertas figuras solidificadas en la literatura y en la historia latinoamericanas, sobre todo en torno a la representación de la mujer.
Con esto, este tercer volumen (cuento solo los dedicados a Paraguay) completa el arco crítico que Nora forjó sobre la literatura paraguaya. Lamentablemente ella no pudo finalizar su proyecto, pues su archivo de la guerra contemplaba varias aristas más; ni tuvo oportunidad de aprobar esta versión final. Sin embargo, la edición y puesta en circulación de este volumen son necesarias para lo que entiendo como un programa para la crítica literaria en Paraguay.
* Carla Daniela Benisz es doctora en Humanidades y Artes por la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente investiga sobre la producción literaria y cultural del exilio paraguayo en Argentina durante los años sesenta. Es docente en el Profesorado de Lengua y Literatura de la Universidad Autónoma de Entre Ríos.