Bifo Berardi o el imaginario apocalíptico: posibilidades en la segunda venida

Bifo Berardi o el imaginario apocalíptico: posibilidades en la segunda venida

Abrir posibilidades

Ante el paisaje desolador y de impotencia, las nuevas derechas toman cada vez más preeminencia en todos los ámbitos de la vida social y el neoliberalismo captura las fuerzas psíquicas y de creación. La figura de Franco "Bifo" Berardi[1] aparece para ofrecer bocanadas de aire fresco ante este escenario apocalíptico. En 2021 salió la traducción de La segunda venida. Neorreaccionarios, guerra civil global y el día después del Apocalipsis, obra publicada por la editorial Caja Negra. Texto breve, pero con una sensibilidad clara que busca atender las “condiciones caóticas” del presente. El texto de Bifo sigue algunas reflexiones planteadas en publicaciones anteriores, como Futurabilidad. La era de la impotencia y el horizonte de la posibilidad (2017), Respirare. Caos y poesía (2019) o El umbral (2020), pero agregando nuevos componentes a su pensamiento.

Una de las cuestiones que resulta llamativa en Bifo, y que aparece a lo largo del presente libro, es el giro que refiere a la célebre Tesis XI de Marx sobre Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Ante eso, Bifo dice que la tarea del filósofo no es transformar el mundo, puesto que el mundo se encuentra en constante cambio y sigue sin necesidad de filósofos. Este filo-descentramiento sirve al italiano para sostener que, entonces, la tarea filosófica es interpretar el mundo, que no es otra cosa que “capturar su tendencia y, sobre todo, enunciar las posibilidades que están inscriptas en ella”. Este ejercicio de interpretación es la condición que permitiría desatar los nudos de este laberinto contemporáneo y abrir posibilidad en un escenario cada vez más sofocante, donde la sensibilidad se encuentra apagada, el nuevo rostro del fascismo se expande y las fake news desestabilizan la crítica.

Febrero de 1976. Radio Alice inicia sus emisiones. Una rara fotografía de Franco Bifo Berardi en vivo desde via del Pratello Cámara. Chiara Studio Archivo
Apagón de sensibilidad

Para Bifo, actualmente vivimos en un apagón de la sensibilidad debido a un estrangulamiento social, gracias al desmoronamiento de la ilusión liberal de centroizquierda y del neoliberalismo, lo que propició un retorno a las políticas identitarias. Agresividad, brutalidad, racismo y guerra son el resultado de tal apagón donde la razón, al parecer, ya no sirve y la idiotez se ha propagado por el mundo. Esta cartografía apocalíptica muestra, además, las configuraciones sociales donde las promesas democráticas y de bienestar nunca se cumplieron y han ocasionado la venganza de aquellos humillados (desempleados blancos) cargados de odio contra migrantes, refugiados y desempleados del Sur Global. Bifo, utilizando el término de Nick Land, llama a esto “Ilustración oscura”, en la que prosperan la lógica supremacista blanca y de decadencia, y la articula con lo que viene desarrollándose: una “tercera guerra mundial”, muy distinta a las anteriores, “una extendida guerra civil que enfrenta clanes, tribus, poblaciones y fes religiosas bajo el paraguas de una insaciable sed de venganza”, que da pie a la emergencia de un nuevo rostro del fascismo.

El rostro nuevo del fascismo

Pasamos del “macrofascimo” y del “microfascismo” al “nanofascimo”. El primero necesitaba una figura idílica que reuniera el heroísmo y la unidad de la nación (Mussolini). En el segundo, el espíritu autoritario es internalizado y ya no se necesita un líder mitológico, sino modelos de comportamiento. El último, en cambio, no necesita de líderes ni modelos. Ahora “todas las especificaciones necesarias para la fabricación de un fascista vienen incluidas en un kit”, entre las cuales resaltan algunas características: depresión, desesperación, agresividad son algunos de los núcleos de este nanofacismo. Obviamente, aquí se resume, en pocas líneas, la descripción realizada por Bifo, pero muestran las ideas generales.

Este nuevo rostro viene de la mano de mutaciones antropológicas profundas, dice Bifo. Mientras que el fascismo original manifestaba la agresividad de la potencia de varones jóvenes que se sentían marginados por la burguesía, ahora, en la actualidad, el nuevo rostro fascista “está alimentado por un sentimiento de desesperación y humillación, por la rabia impotente de gente mayor blanca en la era de la globalización”. Esta gente blanca es identificada con aquellos trabajadores norteamericanos que han sido humillados y ya no se identifican como trabajadores, sino como una raza blanca superior y que, apoyados el mito supremacista, han devenido racistas y nacionalistas o, en términos actuales, neorreaccionarios. Para Bifo, el ejemplo claro son los blancos estadounidenses que creyeron en el proyecto neoliberal (individualismo, filosofía del ganar, egoísmo) y que, al verse defraudados y engañados, lo único que piensan es en prologar su odio contra todo aquello que los ha marginado. Nanofacismo y su correlato, el fascismo posmoderno, conjugan una nostalgia por una comunidad que ya no existe y una pulverización de la vida social (exaltación de la potencia sexual y agresividad política). Lejos de una oda a la juventud eufórica, como el fascismo original, ahora el nuevo rostro posee un sentimiento de depresión y un deseo de venganza.

Fake news y la cuestión de la crítica

Dentro de sus reflexiones, Bifo se detiene en atender la cuestión de las fakes news y su relación con la crítica. Si algo se ha debatido a lo largo de estos últimos años ha sido la cuestión de fiabilidad de la información en las redes sociales, cómo saber si algo es verdadero o falso. Si la verdad se sustenta en la autoridad de las fuentes, se puede decir que en la era Trump la fiabilidad se está desmoronando. Esto tiene que ver con el alcance de las redes sociales en todas las esferas, gracias a la hiperestimulación y simulación de información. Sostiene Bifo: “Lo que es nuevo son la velocidad y la intensidad de la info estimulación y, por consiguiente, la enorme cantidad de atención que es absorbida por la información”.

Esta saturación de atención social provoca que las habilidades críticas se encuentren en peligro. Es decir, dice Bifo, que la capacidad para distinguir críticamente las cosas, ya sea lo verdadero o lo falso, lo malo o lo bueno, se desarrolla bajo condiciones especiales, como son la de “procesar información, sopesar y luego decidir”. Pero en la actualidad, con la aceleración de infoflujos, ha llevado a la saturación social, donde la capacidad crítica se ve “confundida y perturbada”.

El principal problema contemporáneo, para Bifo, no son las fakes news, sino más bien la descomposición de la mente crítica. Analizando los sucesos de WikiLeaks y de Julian Assange, apunta a que los aportes de ambos no tienen que ver con el desenmascaramiento de las atrocidades de Estados Unidos y otros, sino más bien con otorgar elementos para activar la imaginación y generar líneas de escape, como también, con producir experiencias de solidaridad entre diferentes actores (periodistas, informáticos y personal militar) o, en otros términos, con prácticas de hacktivismo.

Bifo Berardi. Crédito: https://www.untref.edu.ar/
La posibilidad, ¡el comunismo!

Para Bifo, ante los puntos abordados, la posibilidad sigue siendo casi la misma que en los años sesenta, en el auge de los movimientos del 68. La consigna de “socialismo o barbarie” pasa a ser ahora “comunismo o extinción”. El italiano recordaba un poema de W. B. Yeats, “El segundo advenimiento”, donde en términos generales hablaba de la venida de Cristo después de la Primera Guerra Mundial. Pero esto no se cumplió, dice Bifo, sino que vino Hitler, o sea, el imaginario apocalíptico. Ante eso, surge la pregunta ¿hemos perdido ya la oportunidad de actualizar la posibilidad, o todavía está viva? La respuesta a todo esto es el comunismo, según Bifo.

El filósofo es lo suficientemente consciente de que el término “comunismo” ha perdido credibilidad debido a las experiencias de los estados comunistas autoritarios, pero a pesar de eso, dice: “Estoy intentando imaginar cómo romper el hechizo de impotencia y desesperación que se cierne sobre la psicoesfera de nuestro tiempo, y cómo reinventar un futuro más allá del inminente Apocalipsis”. Asimismo, dice preferir el término “comunismo” por “respeto a los obreros que murieron contra la explotación”.

El autor realiza varias maniobras respecto a su propuesta, que en parte es una crítica a la “superstición” de la acumulación y al trabajo asalariado, como también es una apuesta igualitaria y de emancipación del tiempo social. Es así que, para él, el “comunismo” lejos de ser una propuesta ideológica o un proyecto sistemático es una “herramienta conceptual provisoria” contra la “replicación de los memes dominantes”.

Esta idea de meme hace referencia a la relación entre “tecnologías del conocimiento” y “trabajo”. Existe una idea dominante sobre la tecnoautomatización del trabajo: uno se encuentra con el miedo y la miseria de la “superstición del salario”. Eso tiene que ver con pensar que al disminuir nuestro tiempo de trabajo el salario disminuye, o sea, tiempo dedicado equivale a dinero, que no es más que una “superstición”. Esta “superstición”, dice Bifo, es la naturalización del salario, que tiende a verse como “ley natural”, pero no es más que una convención.

¿Pero qué tiene que ver con el meme? Antes que nada, hay que decir que “un meme es una unidad de significación encarnada en un signo, en una palabra, en una imagen, en un gesto”. Esto han sabido utilizar muy bien las extremas derechas para la proliferación de sus ideas (fake news, hiperestimulación). Los memes refuerzan la lógica consumista y de competencia y no dan cuenta de las relaciones de fuerza entre propietarios y proletarios. Entonces, para salir de ese laberinto memético, es necesaria una “emancipación de la superstición del trabajo asalariado”; a esto le llama “comunismo”, que es como una especie de “disparador de un proceso de desenmarañamiento memético”. Sobre esto, Bifo habla del meme comunista, siguiendo los aportes de Geert Lovink y Mark Tuters, que sostienen que los memes son maneras de “comprender el universo mental veloz y oscuro del sujeto en línea contemporáneo” y, además, contenedores de las contradicciones, comprimidas y diseñadas para circular en redes. Entonces, el meme comunista, como “herramienta conceptual” de la que habla Bifo, tiene por función generar un cortocircuito y, sobre todo, resetear las propias expectativas y habilitar nuevas posibilidades, a pesar de lo imprevisible de las cosas. Como bien dice: “No dejemos de pensar, porque puede que lo impredecible pronto requiera ser pensado, y ese es nuestro trabajo: pensar en tiempos de trauma apocalíptico”.

 

Nota

Franco “Bifo” Berardi. La segunda venida. Neorreaccionarios, guerra civil global y el día después del Apocalipsis. Caja Negra, 2021, 112 páginas.

[1] Franco "Bifo" Berardi (1949) es escritor, filósofo y activista, referente del movimiento autonomista italiano. Participó de los acontecimientos del mayo del 68. Fue fundador de la revista A/traverso y promotor de la primera radio pirata en el país, Radio Alice. Vivió en París y en New York, donde colaboró con las revistas Chimères (París) y Semiotext(e) (Nueva York). Sus escritos giran en torno a las transformaciones del trabajo en el capitalismo post-fordista, por ejemplo: La fábrica de la infelicidad (2015), Generación post-alfa (2016), Félix (2013), Sublevación (2014), Fenomenología del fin (2017), Futurabilidad (2019), El tercer inconsciente (2022) y Medio siglo contra el trabajo (2023).

 

* Raúl Acevedo es docente e investigador de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Es director del Centro de Investigaciones en Filosofía y Ciencias Humanas (CIF-Paraguay), miembro del comité editorial de la revista Apóstasis, de la Red Iberoamérica Foucault y del Consejo editorial del Celapec (México). Es gestor cultural en Filosofía en movimiento. Forma parte del grupo de investigación “Gubernamentalidad neoliberal e historia de los sistemas de pensamiento. Política y verdad en los debates postfoucaulteanos contemporáneos en torno del análisis del neoliberalismo”, en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Argentina. Su interés gira alrededor de la filosofía contemporánea, los estudios culturales y el pensamiento crítico paraguayo.