—Tu regreso con Barbarísima marca un hito dentro del teatro de revista nacional. ¿Qué representa para vos volver al escenario desde tu propia historia y tu identidad como artista trans?
— Muy orgullosa de mí misma como artista trans y con una satisfacción inmensa por llegar hasta donde llegué. Más aún, al producir mi propio espectáculo.
—En una escena que a menudo reproduce estereotipos de género y belleza, ¿cómo encontrás tu forma de estar y de decir sobre ese escenario?
— De estar, estoy muy bien sobre el escenario. Soy una artista, y el público aplaude mi talento; no se fija en otras cosas.
—¿Cuándo sentiste por primera vez que el teatro podía ser también un lugar de afirmación y resistencia, además de entretenimiento?
— En el mismo momento que pisé un escenario, al hacerme notoria y al saber que eso era una puerta abierta para más personas.
—En tu trayectoria siempre convivieron lo espiritual, lo popular y lo diverso. ¿Cómo dialogan hoy esos mundos en tu arte y en tu vida?
— De manera normal, dividiendo el tiempo para cada cosa. Lo espiritual es un gran refugio donde encuentro mucha luz, y de ahí obtengo toda mi fuerza para seguir adelante.

—En un país donde el arte muchas veces sobrevive a la precariedad y al silencio, ¿qué papel creés que tiene hoy el artista dentro de la comunidad paraguaya, especialmente quienes —como vos— abren camino desde la diferencia?
— Los artistas están siendo más respetados, y existen más fuentes de trabajo, ya que el público está adoptando la cultura de ir a los teatros.
—En un contexto en el que aún se discute el cupo laboral trans, ¿qué lugar creés que deberían ocupar las políticas culturales para garantizar oportunidades reales de trabajo y visibilidad para las personas trans y disidentes en el Paraguay?
— Las personas trans son como cualquier otro habitante del territorio paraguayo. No hay diferencia con los demás; tienen los mismos derechos. Pero muchas veces los otros creen que, por ser trans, somos ciudadanos de segunda clase.
—Hoy muchas artistas y personas trans encuentran en vos un espejo posible, una referencia viva. ¿Qué sentís al verte convertida en símbolo para otras identidades que buscan ocupar su lugar en el arte y en la sociedad?
— Siento mucho orgullo y una gran responsabilidad de hacer bien mi papel de artista y de persona referente, para que podamos seguir conquistando espacios.
Desde el escenario, Bárbara Cibils reafirma algo más grande que su propio brillo: la posibilidad de que cada cuerpo y cada voz encuentre su lugar en la historia del arte paraguayo, sin miedo y con orgullo.
El espectáculo
"Barbarísima" se presentará en el Teatro Latino (Tte. Fariña) los días 21, 22, 23, 28, 29 y 30 de noviembre. Las funciones serán a las 21:00 horas los viernes y sábados, y a las 20:00 horas los domingos. Las entradas ya están disponibles en Ticketea.
* Manu Portillo es actor, productor y comunicador.