Según el legislador, el volumen de compromisos asumidos por el Estado superó niveles históricos, generando una presión insostenible sobre las finanzas públicas. En ese marco, vinculó directamente este escenario con la salida del entonces titular del Ministerio de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, a quien describió como la primera consecuencia política de esta etapa que el propio oficialismo ha denominado "economía de guerra".
Varela interpretó que la salida del ex ministro no fue un hecho aislado, sino el reflejo de una crisis más profunda dentro de la gestión económica, marcada por dificultades para sostener el ritmo de pagos y administrar los recursos del Estado en un contexto de creciente deuda.
El parlamentario también puso el foco en el programa Hambre Cero, una de las principales apuestas sociales del Gobierno encabezado por Santiago Peña, señalando que su ejecución enfrenta serios problemas financieros. Alertó que existen proveedores que acumulan retrasos de entre seis y ocho meses en el cobro de sus servicios, lo que podría desencadenar un efecto dominó en el sector privado.
En esa línea, advirtió que la falta de regularización de pagos podría derivar en quiebras de empresas que dependen del programa, comprometiendo su continuidad y afectando directamente a miles de beneficiarios.
El senador también denunció supuestas irregularidades en la implementación del plan, mencionando casos detectados en el interior del país donde, según afirmó, se registran abusos en la gestión. A esto sumó denuncias de presiones hacia trabajadores vinculados al programa, como cocineras, quienes —según indicó— perciben bajos salarios y en muchos casos carecen de cobertura social.
Para Varela, el programa social estaría siendo desvirtuado en su ejecución, alejándose de su objetivo de asistencia a sectores vulnerables y exponiendo falencias estructurales en la administración pública.
En medio de este escenario, sus declaraciones reavivan el debate sobre la sostenibilidad de las políticas públicas en un contexto de alto endeudamiento y refuerzan la discusión sobre el verdadero alcance de la denominada "economía de guerra", un concepto que comienza a mostrar sus primeras consecuencias tanto en el plano económico como en el político.