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Una salida que ya es inevitable

Acorralado por la confirmación de su condena por lavado de dinero y asociación criminal en el caso A Ultranza Py, Erico Galeano presentaría este martes su renuncia al Senado, mientras la Cámara Alta igualmente se dispone a avanzar con el proceso de pérdida de investidura tras el derrumbe del blindaje político que durante meses lo sostuvo.

12 Mayo de 2026
12 Mayo de 2026
Erico Galeano.
Erico Galeano. Web.

La confirmación de la condena a 13 años por lavado de dinero y asociación criminal dejó al senador colorado sin margen político: anunció que este martes presentaría su renuncia, pero el Senado igual incluyó en la sesión extraordinaria el pedido de pérdida de investidura para cerrar una salida que ya aparece como inevitable.

El final político de Erico Galeano quedó prácticamente sellado. Acorralado por la confirmación de su condena a 13 años de cárcel por lavado de dinero proveniente del narcotráfico y asociación criminal, el senador colorado anunció que este martes presentaría su renuncia a la banca, en medio de una presión política que ya no encuentra margen para nuevos blindajes.

La decisión se produce luego de que el Tribunal de Apelación ratificara la sentencia dictada en primera instancia contra el legislador, en el marco de la causa derivada de A Ultranza Py. Aunque la condena aún no se encuentra firme, debido a que la defensa todavía puede recurrir a la Corte, el impacto político fue inmediato y terminó por quebrar el respaldo que hasta ahora había recibido dentro de la Cámara Alta.

El Senado, sin embargo, no frenó el trámite de expulsión. Para la sesión extraordinaria de este martes 12 de mayo, convocada desde las 09:30, fue incluido en adenda el proyecto de resolución que plantea la pérdida de investidura de Galeano. Es decir, aun si el senador presenta su renuncia, el cuerpo legislativo ya dejó instalado el mensaje político: su permanencia en la banca se volvió insostenible.

La caída del blindaje político

Hasta hace pocas semanas, Galeano había logrado sostenerse mediante un permiso indefinido aprobado por el Senado, una salida política que evitó su expulsión inmediata pese a la condena de primera instancia. Ese permiso fue duramente cuestionado por sectores opositores, que denunciaron que se trataba de un blindaje para impedir la pérdida de investidura.

Pero la ratificación de la condena cambió el escenario. El propio Senado revocó el permiso concedido en marzo y allanó el camino para el tratamiento de su salida definitiva. La decisión marcó un giro del oficialismo, que hasta entonces había evitado acompañar una destitución directa.

Desde Honor Colorado ya se admitió que existen votos para aprobar la pérdida de investidura si Galeano no dimite antes. El senador Derlis Maidana sostuvo que la renuncia sería "lo más saludable", pero también dejó en claro que, si no se concreta, ya hay decisión política para avanzar con la expulsión.

Una condena que desbordó el cálculo político

Galeano fue condenado por lavado de activos provenientes del narcotráfico y asociación criminal. Según la sentencia, el legislador brindó apoyo logístico a la estructura criminal vinculada al uruguayo Sebastián Marset y a Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico, en el marco de la operación A Ultranza Py.

El fallo sostuvo que su aeronave fue utilizada para vuelos relacionados con integrantes de la organización criminal y que también existieron operaciones patrimoniales cuestionadas, entre ellas la venta de una vivienda que, según la acusación, habría servido para introducir al circuito legal dinero proveniente del narcotráfico.

La defensa niega los hechos y sostiene que no se probó que Galeano haya conocido el origen ilícito del dinero ni que formara parte de una asociación criminal. También anunció que recurrirá ante la Corte contra la confirmación de la condena.

Martes decisivo

El martes aparece como el día de cierre de una etapa. Si Galeano presenta su renuncia, el Senado deberá tratarla. Si no lo hace, avanzará el pedido de pérdida de investidura. En cualquiera de los dos escenarios, su salida de la Cámara Alta parece encaminada.

La diferencia ya no está en si se va o no, sino en cómo se produce su salida: por dimisión voluntaria o por expulsión política. Lo que hasta hace poco fue una protección parlamentaria terminó convertido en un costo demasiado alto para sus propios correligionarios.

La causa judicial seguirá su curso en otra instancia. La condena fue confirmada, pero todavía no está firme. Sin embargo, en el plano político, el margen de Galeano se agotó. La presión pública, la ratificación judicial y el cambio de postura del oficialismo dejaron al senador colorado frente a un desenlace inevitable.

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