Sus declaraciones fueron realizadas en una entrevista reciente con un medio radial colombiano, donde reiteró su intención de colaborar con la justicia.
Según Pérez Hoyos, los responsables intelectuales del crimen no actuaron de manera improvisada ni eligieron al azar el lugar donde se produjo el atentado. Afirmó que Pecci ya estaba marcado y que su asesinato se habría concretado sin importar el país al que hubiese viajado. En ese contexto, sostuvo que en el momento del ataque existían varios grupos coordinando la ejecución del plan, lo que demostraría el nivel de organización detrás del hecho ocurrido en mayo de 2022 en la isla de Barú, en Colombia.
El condenado evitó profundizar sobre los motivos concretos que llevaron al asesinato del fiscal, pero dejó entrever que posee información sensible que nunca fue tomada en cuenta por las autoridades. Señaló que estaría dispuesto a contar todo lo que sabe si recibe un pedido formal por parte de la Fiscalía colombiana, y cuestionó que, desde el inicio de la investigación, no se haya avanzado seriamente en esa línea.
Durante la entrevista, Pérez Hoyos también pidió perdón públicamente a la familia de Marcelo Pecci, reconociendo el daño causado y afirmando que los allegados del fiscal siguen esperando respuestas y verdad. Sus expresiones se suman a otras declaraciones previas en las que admitió que su participación en el crimen estuvo motivada por el objetivo de escalar posiciones dentro de una organización criminal de alcance internacional.
Pérez Hoyos fue condenado en mayo de 2023 a 25 años y seis meses de prisión, al igual que su hermano Ramón Emilio Pérez Hoyos, por su rol como coordinador logístico y financista del asesinato. A pesar de la sentencia, sus nuevas afirmaciones vuelven a reabrir el debate sobre la autoría intelectual del crimen y la existencia de una red criminal transnacional aún no identificada plenamente por la justicia.