Tiempo perdido

Tiempo perdido

Llegamos al día decisivo. Debemos elegir a las autoridades que manejarán el rumbo de la sociedad en los próximos cinco años. Sin embargo, terminamos de vivir la campaña electoral más paupérrima en décadas, carente de propuestas concretas. Una oposición atacando las fallas de los gobernantes y sin lograr estructurar propuestas viables. Todo esto nos llevará a perder una nueva oportunidad de renovación de autoridades municipales.

El periodo de campaña- normalmente utilizado para presentar a la ciudadanía planes y acciones para el desarrollo - se centró en descalificaciones personales, rivalidades partidarias marcadas por un elevado nivel de violencia política, llegando, incluso, hasta a casos de asesinatos. Una situación jamás vivida en toda la transición en el marco de campañas políticas. Ante este panorama ¿qué debemos esperar de las nuevas autoridades municipales? Nada, serán cinco años perdidos.

Si realmente se desea un cambio para Asunción, lo verdaderamente urgente es la creación e implementación de proyectos municipales que resulten exitosos a mediano y a largo plazo, de lo contrario todo será en vano. Nuestro espejo debe ser un municipio como Curitiba, que diseñó planes a 30 años con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la población, proyecto sostenido de tres pilares principales: urbanización formal, movilidad urbana y desarrollo social.

Siguiendo con rigor estos proyectos a largo plazo, una elección municipal no significará un cambio de planes, al contrario, el crecimiento será fluido. Esta proyección debe incluir a las cuestiones estructurales como son el sistema del transporte público, disposición final de residuos, desagüe pluvial, combate a la inseguridad, cuidado de los espacios verdes, promoción de los deportes, guarderías sociales; así también, se debe pensar en las mejoras de los centros culturales, mayor promoción de la lectura y creación de conservatorios de música y teatro.

Mientras las cuestiones personales, corporativas y partidarias estén sobre el interés de cada distrito y su gente, difícilmente se lleguen a concretar proyectos en pos de mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. Más allá de quien gane una elección, el que lo haga debería cumplir con un programa previsto para la ciudad. Es hora de entender que cuando se gobierna no se improvisa.

D.D.W.S.