En medio de las celebraciones de la Semana Santa, se intensificó la tensión entre el oficialismo y la Iglesia Católica luego de que Eduardo González arremetiera contra el obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela.
Las declaraciones del apoderado de la Asociación Nacional Republicana (ANR) surgieron como respuesta a recientes críticas del religioso, quien había señalado que las instituciones del Estado se encuentran "agonizantes" y cuestionado a la dirigencia política por supuestas prácticas de manipulación.
González descalificó estas afirmaciones y acusó al obispo de actuar con intereses mediáticos. "Se preocupan más por salir en la tapa de los diarios que por otra cosa", expresó, al tiempo de poner en duda la motivación de sus pronunciamientos.
El dirigente también sostuvo que existen presiones desde sectores de la Iglesia en asuntos políticos, mencionando episodios vinculados a debates legislativos y decisiones sobre instituciones educativas. En esa línea, afirmó que este tipo de intervenciones "dejan mucho que desear", dijo en entrevista con la radio 1020 AM.
Asimismo, cuestionó lo que consideró una falta de coherencia en el discurso eclesiástico, al señalar que no se registraron críticas con la misma intensidad durante el gobierno anterior. "Hay que escuchar las críticas, pero tampoco convertirse en jueces de todos los valores", manifestó.
El cruce evidencia un nuevo episodio de fricción entre referentes del cartismo y la jerarquía eclesiástica, en un contexto donde los mensajes emitidos desde Caacupé durante fechas religiosas vuelven a generar repercusiones en el ámbito político.
