Tensión en el oficialismo: Lizarella rompe con Latorre y lo acusa de traición
La legisladora no solo cuestionó el posicionamiento político de Latorre, sino que también apeló a lo personal al recordar el vínculo cercano que mantenían desde la campaña que los llevó al Congreso, cuando ambos se presentaban como una dupla en la capital. Según relató, existía un acuerdo de lealtad y exposición conjunta que, con el tiempo, se fue diluyendo hasta convertirse en un quiebre evidente.
Valiente sostuvo que el distanciamiento se hizo más notorio durante el proceso de intervención al entonces intendente de Asunción, Óscar Rodríguez, su esposo, y que la situación se agravó cuando Latorre terminó respaldando al actual jefe comunal, Luis Bello, quien asumió tras la salida del ex intendente. Para la senadora, ese giro político constituye una señal clara de traición tanto a su entorno como al proyecto político que compartían.
Las declaraciones reflejan un clima de creciente tensión dentro del movimiento oficialista, donde distintos liderazgos comienzan a marcar diferencias de cara a la disputa por espacios de poder en Asunción. La senadora incluso dejó entrever el impacto emocional que le generó la ruptura, señalando que el vínculo previo con Latorre hacía más difícil procesar la situación.
En el cierre de sus declaraciones, Valiente optó por un tono más ambiguo al referirse al futuro político de Latorre, afirmando que deja todo "en manos de Dios", aunque deslizó que el diputado habría interpretado sus palabras como una especie de maldición, algo que ella negó de forma explícita.
El episodio expone una nueva grieta dentro del oficialismo, donde las tensiones internas ya no se limitan a diferencias estratégicas, sino que escalan a cuestionamientos personales y disputas abiertas por el control político en la capital.