"No es prohibir a los therians"

Senadora aclara que su iniciativa busca reforzar la protección de menores en espacios públicos

La senadora Lizarella Valiente aclaró que su proyecto de resolución no apunta a censurar ni restringir reuniones de los llamados "therians", sino a recordar a las municipalidades y a las instituciones competentes su obligación constitucional de velar por el interés superior del niño y garantizar seguridad en plazas y otros espacios públicos.
Lizarella Valiente sobre los therians. Web.

La senadora Lizarella Valiente anunció la presentación de un proyecto de resolución desde la Comisión Permanente con el objetivo de instar a instituciones públicas y municipios a reforzar el control y la protección de niños y adolescentes ante la creciente visibilidad de los llamados "therians", una tendencia que se expandió a través de redes sociales y que ya registra encuentros en plazas públicas de ciudades como Asunción, Encarnación y Ciudad del Este.

Los "therians" son, en términos generales, personas —principalmente adolescentes— que afirman identificarse espiritualmente o psicológicamente con un animal. El fenómeno tiene antecedentes en comunidades digitales de Estados Unidos y Europa desde principios de los 2000, aunque en los últimos años cobró mayor visibilidad en plataformas como TikTok e Instagram. En muchos casos, los jóvenes utilizan máscaras, colas artificiales o accesorios que representan lobos, zorros, gatos u otros animales, y organizan encuentros para compartir actividades recreativas.

En entrevista con El Nacional, Valiente aclaró que su iniciativa no busca prohibir reuniones ni censurar actividades en espacios públicos, sino recordar a las autoridades sus obligaciones constitucionales en materia de protección de la niñez. Señaló que la resolución apuntará a la coordinación con la Policía Nacional, el Ministerio Público, el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia y las Consejerías Municipales por los Derechos del Niño, Niña y Adolescente (CODENI), además de las propias municipalidades, responsables de velar por el orden y la seguridad en espacios públicos.

"El espíritu de la resolución es recordar a los municipios que deben cumplir con lo que establece la Constitución Nacional en cuanto al interés superior del niño y su desarrollo armónico, siempre basándose en la biología", expresó la legisladora. Añadió que la prioridad en el cuidado de los menores corresponde en primer lugar a la familia, luego a la sociedad y finalmente al Estado, en ese orden de prelación establecido por la Carta Magna.

Durante la entrevista, la senadora manifestó su preocupación ante lo que calificó como posibles riesgos para menores en proceso de formación. Utilizó como ejemplo hipotético el caso de un niño que, confundido en su identidad, pudiera exponerse a situaciones de peligro. Si bien reconoció que se trataba de una ilustración "dramática", insistió en que los adolescentes son especialmente vulnerables y pueden ser influenciados con facilidad.

Valiente sostuvo que la Constitución garantiza las reuniones y manifestaciones pacíficas, siempre que no alteren el orden público ni vulneren derechos de terceros, por lo que admitió que este tipo de encuentros pueden realizarse legalmente. Sin embargo, recalcó que existen "conductas apropiadas" que deben resguardar la armonía social y la protección de los menores.

En Paraguay, la tendencia comenzó a hacerse visible en los últimos meses con convocatorias difundidas por redes sociales para encuentros en plazas y parques. Participan principalmente adolescentes que se identifican como parte de la comunidad therian y que defienden su práctica como una forma de expresión personal, sin vinculación con ideologías políticas ni con trastornos psicológicos, según han manifestado en foros digitales.

A nivel internacional, especialistas en psicología explican que la identificación simbólica con animales no constituye por sí misma un trastorno mental, salvo que implique una desconexión persistente con la realidad o conductas de riesgo. La mayoría de las comunidades therian sostienen que se trata de una vivencia interna o espiritual, no de una creencia literal de transformación física.

El debate, sin embargo, ya se instaló en el escenario político y social. Mientras algunos sectores consideran que se trata simplemente de una moda juvenil amplificada por redes sociales, otros expresan inquietud por su impacto en la identidad y el desarrollo emocional de los menores. Con su resolución, Valiente busca que las instituciones "pongan la lupa" sobre el fenómeno y que las municipalidades refuercen el control de actividades en espacios públicos, en especial cuando involucren a niños y adolescentes.