El Gobierno del presidente Santiago Peña presentó ante el Congreso Nacional un paquete de diez leyes que, según el propio mandatario, busca transformar el Estado, dinamizar la economía y mejorar el uso de los recursos públicos. Sin embargo, el reconocido analista político y comunicador Benjamín Fernández Bogado se mostró contundente al calificar estas iniciativas como superficiales, ineficaces y carentes de voluntad real de cambio.
"Presionados por los organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que vienen hablando con gravedad de que el Estado paraguayo debe reformarse para garantizar el pago de sus empréstitos, hacen estos movimientos que en realidad no reforman nada relevante ni trascendente", advirtió Fernández Bogado, en entrevista con El Nacional.
A su juicio, el Gobierno pretende engañar tanto a la ciudadanía como a los observadores internacionales con una supuesta transformación que no aborda los problemas estructurales del Estado paraguayo. "Creen tontamente que convencerán a los de afuera y a los de adentro que están modificando la lógica de este Estado ladrón e incompetente", afirmó.
"Se siguen malgastando USD 2.000 millones al año"
Uno de los datos más graves que destaca Fernández Bogado es la estimación que los propios organismos multilaterales manejan: el Paraguay estaría "malgastando" —o robando, en términos más directos— unos 2.000 millones de dólares al año desde 2018. "Esos mismos organismos vienen repitiendo que el gobierno paraguayo malgasta dos mil millones de dólares anuales. En un quinquenio de gobierno, eso suma 10 mil millones", denunció.
Pese a esta advertencia, señala que el Estado sigue contratando sin control y aumentando su gasto en salarios: "El gobierno sigue contratando sin ningún rigor a más y más funcionarios, lo que representa anualmente el pago de 4 mil millones de dólares del presupuesto. ¿Algo sobre esos temas se anunció? ¡No! Entonces, ¿de qué reforma del Estado pueden hablar?".
"No hay racionalización ni eficiencia: solo maquillaje"
Consultado sobre si las propuestas del Ejecutivo realmente contribuyen a la eficiencia del gasto público, Fernández Bogado descartó tajantemente esa posibilidad. Según él, no existe un plan real de racionalización, y lo que se hace es simplemente sumar estructuras sin eliminar la "grasa estatal".
"Mete un par de direcciones y una secretaría de turismo con rango de ministerio dentro de otros ministerios, sin que se anuncie el despido de la grasa que ello representa para el presupuesto", criticó. Incluso cuestionó la creación del nuevo Ministerio de Industria, ya que —a su criterio— solo responde a caprichos políticos sin evaluación técnica ni impacto real.
También se refirió a casos anteriores, como la fusión de Tecnología e Información en el MITIC, que —según afirmó— hasta hoy no ha funcionado adecuadamente. "Las leyes que consiguen pasar, incluso en ambientes de crispación como el de las cajas fiscales, nunca terminan de implementarse", añadió.
"Ni un renglón sobre transporte masivo"
Uno de los temas que también genera preocupación es la falta de una política pública seria para el transporte público, un problema que afecta directamente a millones de ciudadanos. Fernández Bogado lamentó que las reformas propuestas no incluyan una sola mención a medios de transporte masivo como trenes de cercanía, tranvías o metrobuses.
"Ahora le comprarán los buses a los transportistas para repetir lo mismo que ya conocemos", ironizó, dejando en evidencia que el plan del Gobierno sigue respondiendo a intereses corporativos más que a una planificación urbana moderna.
"Cero medidas contra los hurreros y los nepobabys"
En otra parte de su análisis, Fernández Bogado recordó que los principales males del Estado paraguayo siguen intocados: el nepotismo, el clientelismo político y la impunidad en el sector público.
"No hay un solo anuncio en ese sentido", afirmó sobre la ausencia de medidas para desmantelar estas prácticas. Señaló que la nueva ley del funcionariado permite que cada poder del Estado maneje su propia interpretación, sin coherencia ni fiscalización. "Lo que se dice es: no queremos ni cambiaremos nada para no enojar a nuestras bases de votantes".
También criticó con dureza el caso de la Municipalidad de Asunción, donde, según explicó, el interventor encontró que un tercio de los funcionarios ni siquiera se presentan a trabajar. "¿Quién querría la basura tóxica?", cuestionó sobre el intento de reubicarlos en empresas privadas.
"El que roba, sale libre a los seis meses"
Para el analista, una reforma seria debería comenzar por cortar los privilegios, eliminar a los funcionarios inútiles y castigar con firmeza el robo de fondos públicos. Pero nada de eso está contemplado en las propuestas presentadas.
"Es una vergüenza que se admita el robo de 2 mil millones de dólares al año y nadie se dé cuenta que eso se lo cobran en hospitales desabastecidos, escuelas en mal estado, inseguridad rampante y prostituida justicia", denunció. También fustigó la falta de sanciones ejemplares: "Si van presos, como el locutor número 2, están afuera luego de seis meses con una condena de 10 años".
"No quieren cortarse su propia carne"
Finalmente, Fernández Bogado resumió el verdadero problema de fondo: el poder político no está dispuesto a sacrificarse ni a renunciar a sus privilegios. "Si quieren mejorar, deben estar dispuestos a cortarse su propia carne, y eso no quieren hacerlo", sentenció.
Desde su perspectiva, las verdaderas reformas deberían enfocarse en dos puntos clave: la reducción drástica del funcionariado improductivo y un control implacable del gasto público con castigo real para los corruptos. "Atacar esas dos cosas es claramente favorecer en realidad a la gente, pero significa desbarrancar el sistema y perder el poder".
Con esta visión, Fernández Bogado deja en evidencia que el relato gubernamental de una "transformación del Estado" se sostiene sobre cimientos débiles, mientras los problemas estructurales siguen sin resolverse y la ciudadanía continúa pagando el precio de un Estado cada vez más caro, opaco y disfuncional.



