El planteamiento fue impulsado por el presidente del Congreso, Basilio "Bachi" Núñez, quien sostuvo que el actual esquema de vacaciones parlamentarias resulta excesivo y que el retorno a las actividades debería darse ya en febrero, y no recién en marzo. La propuesta apunta a reducir el receso a un mes, en línea con una mayor exigencia de presencia y trabajo legislativo.
Desde el propio oficialismo ampliado surgieron voces que, sin rechazar de plano la iniciativa, advirtieron que el camino no es sencillo. El senador Dionisio Amarilla afirmó que cualquier cambio en el periodo de receso necesariamente abre un debate constitucional, ya que los plazos actuales están establecidos en la Carta Magna. En ese sentido, remarcó que la única vía posible sería una enmienda constitucional, lo que implica un proceso complejo y políticamente sensible.
Amarilla señaló que la discusión no debería reducirse a una cuestión coyuntural o mediática, sino analizarse con seriedad, considerando el equilibrio institucional y las reglas de juego vigentes. Aun así, sostuvo que el debate es inevitable y que probablemente se instalará con fuerza en el inicio del próximo periodo legislativo.
El legislador también buscó despegarse de la idea de un Congreso completamente paralizado durante el receso. Indicó que, más allá de la duración formal de las vacaciones, muchos senadores continúan con tareas institucionales, especialmente quienes integran la Comisión Permanente. En su caso, recordó que fue designado vicepresidente de dicho órgano y que mantiene presencia regular en el Congreso para atender gestiones que no admiten postergación.
En esa línea, planteó que existe una contradicción entre exigirle a la ciudadanía participación y compromiso —como ocurre en los procesos electorales— y, al mismo tiempo, cerrar las puertas del Parlamento en días hábiles, dejando sin respuesta demandas concretas de la gente.
Durante sus declaraciones, Amarilla también aprovechó para lanzar críticas a la gestión del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, encabezado por Claudia Centurión. Señaló el visible deterioro de rutas interdepartamentales y relató su experiencia reciente al transitar la Ruta PY05, cuyo mal estado, dijo, refleja la necesidad de un fuerte reordenamiento interno en la cartera.
Finalmente, el senador se refirió a las versiones sobre un presunto "puente" administrativo en el Congreso durante una jornada con escasa presencia de funcionarios. Aseguró no tener confirmación de que ello haya ocurrido de manera generalizada y afirmó que, al menos en su despacho, dejó instrucciones claras de que las ausencias injustificadas serían sancionadas. Según explicó, solo se registraron faltas de funcionarios que se encontraban de vacaciones debidamente autorizadas.
Así, la discusión sobre el receso parlamentario vuelve a exponer una tensión recurrente entre la demanda ciudadana de mayor trabajo legislativo y los límites constitucionales que regulan el funcionamiento del Congreso, un debate que, todo indica, recién empieza.