Asumirá la banca

¿Quién es Lucía Mendoza?: la suplente de Chaqueñito

La expulsión por unanimidad de Javier "Chaqueñito" Vera no solo cerró abruptamente otro capítulo de escándalos en la Cámara de Senadores, sino que abrió paso al retorno de la dirigente de Cruzada Nacional Gladys Lucía Mendoza de Esparza, convocada para ocupar la banca vacante en la próxima sesión ordinaria.

La decisión de llamarla se activó inmediatamente después de la pérdida de investidura del ahora exlegislador Javier Vera, cuya salida fue resuelta tras la difusión de audios que terminaron por precipitar su caída política.

Mendoza no es una figura completamente nueva en el Senado. Ya había reemplazado de manera temporal a Vera en 2025, cuando el entonces senador fue suspendido por 60 días en medio del escándalo de audios en los que se hablaba del supuesto costo de su voto. Aquella experiencia previa la volvió una suplente conocida dentro del Congreso y, ahora, su regreso se perfila ya no como una cobertura transitoria, sino como el reemplazo que dejará la salida definitiva de Chaqueñito.

De acuerdo con los perfiles difundidos cuando asumió por primera vez, Mendoza es arquitecta y trabaja en la empresa Gómez Abente SA. Justamente por ese vínculo laboral, cuando le tocó ocupar la banca había decidido no integrar la Comisión de Obras Públicas y anunció que se abstendría de votar proyectos que pudieran generar sospechas o especulaciones sobre un eventual conflicto de intereses. En su momento optó por integrar la Comisión de Asuntos Indígenas, buscando despegar su labor parlamentaria de cualquier tema que pudiera rozar a la firma para la que presta servicios.

Dentro de Cruzada Nacional, Mendoza aparece además con funciones partidarias concretas. Fue identificada como miembro titular del Consejo Ejecutivo, presidenta de la Comisión de Asuntos Electorales y tesorera del partido liderado por Paraguayo Cubas y Yolanda Paredes. Esa descripción la ubica no solo como una suplente circunstancial, sino como una dirigente con peso orgánico dentro de la estructura partidaria, en contraste con la figura de Vera, cuya trayectoria terminó envuelta en controversias y rupturas con el espacio que lo llevó al Congreso.

Su nombre también cobró fuerza en los días previos a la expulsión porque distintos sectores daban por hecho que la banca debía volver a Cruzada Nacional respetando la línea sucesoria. Incluso desde la oposición se insistía en que no debía haber maniobras para desplazar a ese espacio político de la representación que le corresponde.

El retorno de Mendoza, así, se produce en un contexto de fuerte carga simbólica. Su desembarco no solo representa la sustitución formal de un senador expulsado, sino también un intento de recomposición institucional después de una crisis que volvió a golpear con fuerza la imagen del Senado. Frente a una banca marcada por los escándalos, llega con un perfil más técnico y de bajo estruendo público, pero con antecedentes de militancia interna en Cruzada Nacional y con la expectativa de ocupar, ahora sí de manera efectiva, el lugar que queda vacante tras la caída definitiva de Javier Vera.