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Presidente de CAF: "La integración de América Latina y el Caribe es un imperativo estratégico"

En un contexto internacional marcado por la fragmentación política, las disputas geopolíticas y el debilitamiento del sistema multilateral, América Latina y el Caribe necesitan reforzar su coordinación interna para tener peso propio en el escenario global.

29 Enero de 2026
29 Enero de 2026
Presidente de CAF: "La integración de América Latina y el Caribe es un imperativo estratégico"

Ese fue el mensaje central que dejó el presidente del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Sergio Díaz-Granados, durante el Foro Económico Internacional organizado por la institución en la ciudad de Panamá.

El encuentro, que celebró su segunda edición, reunió a miles de asistentes y a una nutrida delegación de jefes de Estado y de Gobierno de la región, consolidándose como uno de los principales espacios de debate político y económico a nivel latinoamericano. Desde allí, Díaz-Granados sostuvo que la región cuenta con los recursos humanos, naturales y productivos necesarios para enfrentar sus desafíos históricos, pero advirtió que sin diálogo ni cooperación regional esas ventajas se diluyen.

El titular de la CAF remarcó que América Latina y el Caribe atraviesan un momento complejo, en el que el orden internacional basado en reglas muestra signos de quiebre y es reemplazado progresivamente por una lógica de intereses estratégicos vinculados al control de recursos clave para la transición energética y digital. En ese escenario, subrayó que la región no puede limitarse a un rol pasivo, sino que debe actuar como un actor relevante con capacidad de incidir en las decisiones globales.

Con más de 650 millones de habitantes, una vasta extensión territorial y una de las mayores reservas de biodiversidad del planeta, Díaz-Granados afirmó que el verdadero desafío está en resolver problemas estructurales que se repiten en casi todos los países: altos niveles de informalidad laboral, pobreza persistente, desempleo, inseguridad ciudadana, migraciones forzadas y un creciente desgaste de las instituciones democráticas. Frente a ese panorama, insistió en que ninguna nación puede enfrentar sola esas tensiones.

El presidente del organismo fue enfático al señalar que la salida pasa por una acción colectiva que priorice el bienestar de la población por encima de las diferencias ideológicas. Según planteó, la integración regional no debe ser solo un concepto político, sino una herramienta concreta para impulsar el crecimiento económico, reducir las desigualdades y fortalecer la gobernabilidad democrática en toda América Latina y el Caribe.

La jornada inaugural del foro contó con la participación de más de 4.000 personas y la presencia de varios mandatarios, entre ellos el presidente de Panamá, José Raúl Mulino; el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el de Colombia, Gustavo Petro; el de Ecuador, Daniel Noboa; el de Guatemala, Bernardo Arévalo; el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness; además del presidente electo de Chile, José Antonio Kast. La diversidad política de los participantes reforzó el eje central del encuentro: la necesidad de encontrar puntos de coincidencia regional en un mundo cada vez más polarizado.

Desde Panamá, sede del foro, la CAF buscó instalar la idea de que la región tiene una oportunidad histórica para redefinir su papel global, siempre y cuando logre transformar la unidad y la coordinación en políticas concretas y sostenidas en el tiempo. Para el organismo, la integración no es solo una aspiración, sino una condición indispensable para que América Latina deje de reaccionar a las crisis externas y comience a construir su propio rumbo.

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