Presbítero insta a combatir la corrupción en pos del bienestar de la mayoría
Con el lema “La eucaristía en el núcleo del Ministerio Sacerdotal” se inició el noveno día del novenario de la Virgen de los Milagros de Caacupé. La misa central estuvo presidida por el presbítero Carlos Medina, quien recordó lo importante cultivar la fe en Cristo por medio de eucaristía y una relación directa con el prójimo sin importar colores o estatus social.
“Por eso es importante cultivar nuestra fe a través de su palabra, la oración y la eucaristía. Para adquirir un mayor compromiso con los otros. Más allá de la clase social, religión o partido, color o club por contar con la misma dignidad”, sostuvo.
Funde su homilía en la base de que Dios rechaza la prepotencia y mezquindad de los hombres. “Nos llama a entregar la propia vida en beneficio de nuestros propios hermanos y sin buscar ventajas o apropiándose que no es nuestro. Al contrario estamos invitados al estilo de Jesús a dar lo mejor de nosotros como ejercicio de nuestro sacerdocio”, indicó.
Rechazó la actitud ego narcisista de algunos hombre para sobresalir sobre los demás evitando que otros crezcan en los volares; agregó, que todos tienen derecho a una vida digna en el país.
“El servicio es la nueva lógica que Jesús vino a implementar ante la tendencia del ser humano que se deja llevar por la prepotencia, el interés mezquino y la dominación sobre otros. No busquemos en un afán ego narcisista dominar y sobresalir por encima de los demás. Sin embargo, deseamos facilitar que los otros crezcan y maduren en sus dimensiones humanas y espirituales”, expresó.
No somos enemigos del uno al otro más que nada somos hermanos por tener un solo padre. Instó a caminar juntos como hijos de una misma tierra con su propia voz para combatir la corrupción en los estamentos en pos del bienestar de la mayoría.
“Todos tenemos derechos a vivir una vida digna en este país. Porque por encima de nuestros intereses personales debería de primar el bienestar del prójimo que también es mi hermano. Hoy más que nunca necesitamos unirnos como ciudadanos podamos encaminar una patria que está cada día más fragmentada por los interés sectarios que no ayudan a generar el encuentro del banquete de la fraternidad”, añadió.
Unidad
La unidad de las fuerzas de todos los compatriotas; según el presbítero, ayudará a combatir la corrupción y el hambre existente en la república. Ningún compatriota no puede pasar hambre cuando la tierra es fértil capaz de producir alimentos y carnes.
“Necesitamos de unos a otros para unir nuestras fuerzas y talentos para combatir la corrupción generalizada en todos los estamentos y que tanto daño hace a la sociedad. También para combatir la pobreza y la indiferencia en pos del bienestar de la mayoría. No podemos permitir que ningún compatriota pase hambre cuando la tierra en la que habitamos es una tierra fértil, generosa capaz de producir miles de toneladas de carne y granos. Y como duele ver a niños, adultos y ancianos mendigando una migaja de pan”, apunto.
Finalmente insistió que todos los padres son profetas en su hogar que tiene el deber de corregir y orientar a sus hijos como misión profética dada por Cristo.