¿Qué pasaría si en lugar de poner a la población en cuarentena se llevara al gobierno a una cuarentena fase 0? Ordenar que los funcionarios vayan a sus casas y permanezcan en ellas sin contar con más de un sueldo mínimo. Que solo los servicios esenciales queden funcionando, pero los cientos de directores y consejeros de las binacionales y otras instituciones estatales que vayan a sus casas y perciban solo un sueldo mínimo por 40 días de cuarentena.
¿Qué sería lo peor que podría pasar? ¿La ANDE no funcionaría bien? ¿Essap no sería eficiente? ¿El despilfarro en Yacyretá e Itaipú disminuiría por un tiempito? ¿Qué pasaría si el ministerio de la Mujer dejara de funcionar, o el de la Niñez, o el de Defensa? ¿Qué haríamos sin un ministro de Cultura, de Políticas Lingüísticas, de Turismo, de Deportes, de la Juventud..., tenemos incluso una Secretaría Nacional de Inteligencia? ¿Qué sería del país sin el vicepresidente y sin los parlamentarios?
Y no sé por qué..., pero me imagino que tanto el lector, como yo, no estamos pensando necesariamente en que la respuesta fuera un caos, sino todo lo contrario. ¿Cuánto ahorraríamos como país en tan solo 40 días?
Obviamente esto no va a ocurrir, al menos no en Paraguay. Pero no es algo inusual, al menos en los Estados Unidos ya que varias veces ha ocurrido, cuando no se llega a un acuerdo presupuestario entre el Congreso y el presidente, se “cierra el gobierno”. Muchos de los empleados no esenciales van a su casa hasta que se llegue a algún acuerdo. El resultado, incluso en un país gigantesco como lo es EE. UU., no es el caos.
Con esta Pandemia se vino a reformular y replantear, casi improvisadamente, muchas garantías y derechos constitucionales en muchos países del mundo. De los más de 7,8 billones de habitantes del planeta, 1,67 millones han muerto hasta la fecha a causa del covid19 en lo que va en este año; es decir un 0,00021 % de la población mundial.
Quizás en el futuro muchos historiadores miren a estos tiempos en los que vivimos y no puedan entender la locura de las crisis institucionales y económicas a raíz de esta pandemia, sin entender el rol de los políticos oportunistas y el terrorismo mediático; porque ningún político se ha hecho pobre con esta catástrofe mundial, y pocos empresarios han acumulado en corto tiempo una inmensa fortuna.
Pero en fin... se dan las condiciones para imponer una tiranía estatal. Hasta ahora, a los políticos en Paraguay no se les ha ocurrido ninguna otra mejor idea que: 1) pedir más impuestos, 2) hacer más préstamos endeudando al Estado, 3) imponer más obligaciones. Pareciera como si se hubiesen olvidado de las garantías y los derechos ciudadanos; pareciera que los políticos no tuviesen responsabilidades ni obligaciones con el pueblo.
Necesitamos un Estado menos burocratizado; un estado con más conceptos y más acción.
Venimos viviendo ya hace tiempo una crisis de representación política. La necesidad nos viene llamando a replantear las instituciones y los esquemas democráticos. Esta democracia vino a convertirse en el método de opresión, pues los que supuestamente nos representan, no nos representan, y el pueblo no tiene un poder real en este sistema tiránico.
Necesitamos una democracia en la cual el poder se limite a sí mismo. Un Estado que no quiera intervenir en la vida privada, y donde se limite a proveersolo normas generales de la convivencia, sin interferir en las relaciones interpersonales.
Lo irónico es que, en nuestros días, son los republicanos conservadores, y no los liberales, los que creen más en las libertades de las personas. Pero, a decir verdad, de todos modos, el liberalismo creía en la libertad política, pero no en la libertad personal. Ni Locke ni los liberales empiristas creían mucho en las libertades personales; sin embargo,Gottfried Leibniz sí creía en las libertades personales.
Se ha formado ahora una dictadura legal. Tenemos una crisis de valores sociales, con una tendencia a la homogeneidad, que se miente a sí misma, con la excusa de imponer una diversidad.
Espero que no se me malinterprete con este artículo. No estoy abogando por ningún anarquismo, aunque soy partidario de la autocracia (que cada uno se gobierne a sí mismo en un Estado que garantice la libertad de todos). Sin embargo, esta crisis, que resultó ser insignificante si la comparamos a la Gripe Española, nos ha mostrado lo frágil que resulta nuestra libertad civil.
El Estado debe garantizar un servicio de salud eficiente, no imponer restricciones a la gente; debe garantizar que tengamos vacunas, no que sean obligatorias; debe asegurarse que no tengamos las rutas más caras del mundo y que no haya sobrefacturación en útiles escolares, y no solo pensar en impuestos.
Vendrán otras crisis y catástrofes en el futuro donde quedarán aún más en riego nuestras libertades personales. Necesitamos de mecanismos constitucionales, como el plebiscito soberano, para que el pueblo pueda defenderse del gobierno. “El Estado es servidor del hombre libre”.