El dato fue revelado por José Velázquez, director de Cálculos Actuariales del IPS, quien confirmó que las proyecciones más recientes del instituto indican un horizonte preocupante. Según los escenarios trazados, el sistema jubilatorio pasará a depender enteramente de las rentas de sus inversiones a partir de 2020, y desde 2035 comenzará a consumir su capital. Si esta tendencia se mantiene, las reservas se extinguirán por completo alrededor de 2047.
Velázquez aclaró que el término "quiebra" no es técnicamente correcto, ya que el IPS no puede declararse insolvente como una empresa privada. Sin embargo, reconoció que el agotamiento de las reservas significa que el fondo no podrá sostenerse con los aportes y rendimientos actuales, por lo que el Estado tendría que subsidiar el sistema o aplicar cambios estructurales profundos.
El deterioro del equilibrio financiero
La crisis previsional del IPS no es repentina, sino el resultado de años de desajuste entre ingresos y egresos. Desde hace más de una década, las jubilaciones crecen a un ritmo mucho más acelerado que los aportes. A esto se suman factores como el aumento del haber mínimo, el pago del aguinaldo jubilatorio, la inflación y el estancamiento de la formalización laboral.
Actualmente, una parte importante del financiamiento proviene de las rentas generadas por las inversiones del fondo, lo que permite cubrir las prestaciones. Sin embargo, al depender cada vez más de esos rendimientos y no de los aportes, el sistema entra en un terreno peligroso. Según el estudio, si la rentabilidad promedio de las inversiones se mantiene en torno al 2% anual, las reservas podrían agotarse en poco más de dos décadas.
Los números que preocupan
El sistema previsional del IPS maneja más de 3.000 millones de dólares en reservas acumuladas, pero la tendencia es descendente. El déficit operativo del fondo jubilatorio ronda los 400.000 millones de guaraníes anuales y podría triplicarse hacia 2030 si no se aplican correctivos. Los analistas internos estiman que en 2035 el instituto ya deberá utilizar más de 100 millones de dólares de su capital para cumplir con las jubilaciones mensuales.
El punto de mayor vulnerabilidad se daría en 2047, cuando las reservas lleguen a cero. A partir de ese momento, el IPS dependería por completo de los aportes corrientes y de transferencias del Tesoro Nacional, lo que abriría la puerta a recortes, atrasos o un eventual salvataje fiscal.
Los factores que empujan al colapso
Tres causas principales explican el agotamiento proyectado de las reservas: el crecimiento del gasto previsional, la baja rentabilidad de las inversiones y la falta de reformas paramétricas. A esto se suman la morosidad de empleadores, la evasión en los aportes y las deudas históricas del Estado con el IPS, que rondan los 600 millones de dólares.
El efecto combinado de estos elementos erosiona las bases del sistema. Cada aumento de salarios o beneficios no viene acompañado de un crecimiento proporcional en las contribuciones. Además, el envejecimiento de la población paraguaya genera una presión adicional: hay cada vez menos aportantes activos por cada jubilado, lo que hace que el equilibrio sea insostenible a mediano plazo.
Análisis IPS cautivo de intereses político
Las posibles salidas
Los técnicos del IPS mencionan una serie de alternativas para evitar el colapso, aunque ninguna resulta políticamente fácil. Una de ellas es aumentar los aportes de trabajadores y empleadores, que actualmente se fijan en 9%. Otra medida sería elevar la edad de jubilación o el tiempo de aporte mínimo, siguiendo las tendencias de otros países de la región.
También se plantea revisar el pago del aguinaldo jubilatorio, que representa un costo adicional considerable, y ajustar la tasa de reemplazo, es decir, el porcentaje del último salario que se paga como jubilación. En paralelo, mejorar la rentabilidad de las inversiones, diversificar los portafolios y fortalecer la gestión del fondo aparecen como pasos urgentes para estirar la vida útil del sistema.
Advertencias y responsabilidad política
El informe actuarial del IPS reaviva un debate que se viene postergando hace años. Expertos señalan que el problema no es nuevo, pero que los gobiernos sucesivos han preferido evitar una reforma previsional por su alto costo político. El resultado es un deterioro progresivo que, de no frenarse, podría comprometer no solo al IPS, sino también a las finanzas públicas del país.
El propio Velázquez advirtió que, si no se toman medidas en los próximos cinco años, la fecha de agotamiento podría adelantarse incluso antes de 2047. "Las cifras no mienten. Si seguimos igual, llegaremos a un punto en que ni los intereses ni el capital alcanzarán para cubrir las jubilaciones", expresó el técnico en declaraciones radiales.
Un sistema en cuenta regresiva
El futuro del IPS dependerá de la voluntad política para encarar una reforma integral. Por ahora, los datos muestran que el margen de maniobra se achica cada año y que la llamada "fecha límite" no es una exageración, sino una proyección matemática basada en la realidad financiera del instituto.
Mientras tanto, cada mes que pasa sin cambios acelera la cuenta regresiva. El reloj previsional ya está en marcha, y el año 2047 dejó de ser una cifra lejana para convertirse en una frontera visible en el horizonte económico del país.



