Los cuestionamientos apuntan a un trato despectivo hacia los cronistas que cubren actividades oficiales y a acciones que, según denuncian, restringen el ejercicio pleno del periodismo.
El Sindicato de Periodistas del Paraguay emitió un pronunciamiento en el que advirtió que obstaculizar el trabajo informativo constituye una forma de censura y vulnera garantías constitucionales vinculadas a la libertad de expresión y de prensa. El gremio recordó que en los últimos días se registraron episodios considerados graves, entre ellos la intervención de un anillo de seguridad que impidió a una periodista formular preguntas durante una actividad oficial, llegando incluso a empujarla para evitar su acercamiento al mandatario.
A este hecho se sumó la exclusión de un cronista de un grupo oficial de trabajo de la Presidencia, una decisión que fue interpretada como represalia por críticas previamente expresadas. Desde el sector periodístico señalan que este tipo de prácticas profundiza un clima de hostilidad y desalienta el acceso a la información pública.
La polémica se intensificó tras la difusión de un pódcast presidencial en el que el jefe de Estado relativizó el trabajo de los cronistas que realizan cobertura diaria en la calle, comparándolos desfavorablemente con comunicadores que conducen programas desde estudios. Las expresiones fueron leídas como un menosprecio directo al rol del reportero que sigue de cerca la agenda oficial y busca respuestas inmediatas para la ciudadanía.
En paralelo, un colectivo de periodistas del turno tarde de distintos medios, identificado como Esclavos de la Prensa PY, difundió un comunicado en el que calificó de fuera de lugar los comentarios del presidente. En el texto, sostienen que se utilizó la supuesta falta de especialización de los cronistas como argumento para justificar el silencio oficial ante consultas relevantes, incluso sobre reuniones realizadas en Mburuvicha Róga que no habían sido informadas oportunamente.
Los comunicadores también señalaron que, pese a las limitaciones existentes para acceder a capacitaciones y formación especializada, la principal dificultad radica en una comunicación gubernamental poco previsible y en la ausencia de respuestas claras sobre temas sensibles. A ello se suma, según denunciaron, la actuación de equipos de prensa que en ocasiones restringen el acceso al presidente y complican el trabajo diario de cobertura.
En declaraciones informales con algunos periodistas, el mandatario sostuvo que existe una brecha marcada entre quien formula preguntas en el lugar de los hechos y los conductores de programas radiales o televisivos, y mencionó como ejemplo el sistema de corresponsales que cubren la Casa Blanca durante la presidencia de Donald Trump, aludiendo a una estructura profesional más formalizada.
Las reacciones no tardaron en llegar. Desde el ámbito periodístico consideran que las comparaciones internacionales no justifican el desdén hacia la prensa local ni las restricciones al acceso a la información. Por el contrario, remarcan que el respeto mutuo y la apertura al diálogo son condiciones básicas para fortalecer la democracia y garantizar el derecho de la ciudadanía a estar informada.