PolíticaÚltimas lluvias

Peña militariza la respuesta a los raudales tras nuevo colapso urbano

El Gobierno dispuso la intervención de las Fuerzas Armadas para ejecutar tareas de limpieza y despeje en ciudades golpeadas por los violentos temporales de los últimos días, en una medida que vuelve a poner en evidencia la magnitud del colapso urbano en Asunción y el área metropolitana cada vez que se registran lluvias intensas.

20 Marzo de 2026
20 Marzo de 2026
Peña militariza la respuesta a los raudales tras nuevo colapso urbano
Agencia IP.

La orden partió directamente del presidente Santiago Peña, quien activó el despliegue de unos 300 efectivos militares del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y el Comando Logístico para intervenir en zonas afectadas por la acumulación de agua, los desbordes y la obstrucción de cauces. El operativo fue encarado como una respuesta urgente luego de las precipitaciones que castigaron con fuerza a Asunción y Central, dejando barrios inundados y raudales en sectores donde antes no se registraban episodios de esta magnitud.

La movilización fue ejecutada dentro del llamado Operativo Ára Pochy, con trabajos centrados en el retiro de sedimentos, la limpieza de espacios urbanos y la descolmatación de canales y cauces hídricos. Desde las fuerzas castrenses se sostuvo que el objetivo es reducir el riesgo de que vuelva a repetirse una situación similar, atendiendo el impacto que provocó la enorme cantidad de agua caída en un lapso muy breve.

La intervención también cuenta con respaldo de la Secretaría de Emergencia Nacional, que viene articulando tareas en puntos vulnerables junto a otras instituciones del Estado. El ministro de Defensa, Óscar González, siguió de cerca el despliegue desde instalaciones militares, en una señal de que el Ejecutivo pretende dar mayor visibilidad a una respuesta estatal ante una crisis que desbordó barrios enteros.

Desde Emergencia Nacional remarcaron que parte de los daños pudieron ser menores en algunas comunidades gracias a labores preventivas realizadas con anterioridad, entre ellas la limpieza del arroyo Morotí. Según explicaron, ese tipo de intervenciones permitió amortiguar el impacto de las lluvias en sectores altamente expuestos, como Santa Ana y San Cayetano, donde el anegamiento pudo haber alcanzado niveles todavía más severos.

Sin embargo, más allá de la reacción oficial, el nuevo episodio dejó al desnudo un problema estructural que se repite con cada temporal: ciudades sin planificación suficiente, sistemas de desagüe rebasados y obras inconclusas que terminan convirtiéndose en trampas mortales. Asunción y Central vuelven a mostrar su fragilidad frente a lluvias intensas, en un contexto de crecimiento urbano desordenado y escasa capacidad de respuesta preventiva.

La tragedia más dolorosa de esta seguidilla de temporales fue la muerte del niño Tobías Suárez, de 12 años, arrastrado por la fuerza del raudal en San Lorenzo. El caso conmocionó a la ciudadanía no solo por la brutalidad de lo ocurrido, sino también por las denuncias de que el lugar donde sucedió la tragedia carecía de medidas de protección y señalización adecuadas.

La decisión de sacar militares a las calles para limpiar ciudades refleja la dimensión del desastre, pero también reabre el debate sobre la ausencia de soluciones de fondo. Porque mientras el Gobierno activa operativos de emergencia tras cada lluvia, la población sigue enfrentando el mismo drama de siempre: barrios que colapsan, cauces saturados, infraestructura deficiente y vidas expuestas a una catástrofe anunciada.

Últimas noticias