Sin embargo, sus declaraciones coincidieron con un escenario marcado por los reclamos de distintos sectores empresariales que denuncian retrasos en los pagos por parte del Estado.
Durante su participación en la Feria Empresarial del Paraguay 2026, organizada por la Unión Industrial Paraguaya, el mandatario aseguró que la economía nacional mantiene una trayectoria positiva y destacó mejoras en materia de crecimiento, formalización laboral y reducción de los niveles de pobreza.
Ante representantes del sector productivo, Peña afirmó que el país atraviesa un momento favorable en términos económicos, aunque reconoció que la administración pública enfrentó dificultades financieras derivadas de una disminución de ingresos durante el año pasado.
Según explicó, factores vinculados al comercio exterior y al comportamiento del tipo de cambio afectaron las recaudaciones, generando tensiones en las finanzas públicas y retrasos en el cumplimiento de compromisos asumidos con empresas proveedoras del Estado.
El jefe de Estado sostuvo que el Gobierno viene realizando esfuerzos para normalizar la situación y afirmó que en los últimos meses se logró reducir significativamente el volumen de deuda acumulada. No obstante, diversos gremios continúan advirtiendo sobre las consecuencias que generan los atrasos, especialmente en sectores que dependen de obras públicas y contratos estatales.
Uno de los cuestionamientos más duros provino del sector de la construcción, que recientemente rechazó los mecanismos planteados por el Ministerio de Economía y Finanzas para atender las obligaciones pendientes. Los empresarios consideran que las medidas propuestas trasladan al sector privado los costos financieros generados por la falta de liquidez estatal.
La discusión también alcanzó al próximo reajuste del salario mínimo. Peña señaló que el incremento previsto se ajustará al nivel de inflación registrado y rondaría los G. 65.000. Al mismo tiempo, defendió el sistema vigente de actualización salarial, aunque reconoció que el crecimiento económico no se tradujo de la misma manera para todos los sectores de la población.
El mandatario admitió que la clase media continúa enfrentando dificultades para percibir mejoras sustanciales en sus ingresos y reconoció que buena parte de los paraguayos aún no experimenta plenamente los beneficios de los indicadores económicos positivos exhibidos por el Gobierno.
Otro de los temas abordados fue la situación del sistema de salud. Peña reconoció que el fortalecimiento de los servicios sanitarios sigue siendo uno de los principales desafíos de su administración y reiteró su postura de no impulsar aumentos de impuestos como mecanismo para financiar mayores inversiones públicas.
En ese sentido, insistió en que el camino para ampliar los recursos del Estado pasa por acelerar el crecimiento económico y aumentar el tamaño de la economía nacional durante los próximos años.
Las declaraciones presidenciales se producen en medio de una creciente presión de proveedores, constructoras y otros sectores empresariales que reclaman una solución definitiva a los atrasos en los pagos estatales, una situación que contrasta con el optimismo expresado por el Ejecutivo respecto al desempeño general de la economía.