El presidente de la República, Santiago Peña, se mostró crítico con el desempeño de todo su gabinete y aseguró estar insatisfecho con la gestión de los ministerios, aunque aclaró que los problemas del Estado no se resuelven únicamente con cambios de nombres. No obstante, lanzó una advertencia directa: ningún ministro debe sentirse inamovible.
"Yo estoy insatisfecho con todos y a todos les estoy diciendo: señores, el que está cansado, ahí está la puerta. Ahora, ustedes pueden redoblar el esfuerzo y, si no se quieren ir, yo les voy a cambiar", respondió el mandatario al ser consultado sobre qué áreas del Ejecutivo no cumplen con sus expectativas.
Peña remarcó que nadie debe sentirse atemorizado por eventuales cambios, pero tampoco seguro de que su permanencia en el cargo esté garantizada. En ese sentido, subrayó que su experiencia le permite comprender el funcionamiento interno del Estado y evitar decisiones apresuradas.
Para graficar su postura, recordó que, a excepción de Nicanor Duarte Frutos, quien fue ministro antes de llegar a la Presidencia, pocos mandatarios conocieron tan de cerca la burocracia estatal. "Uno de los grandes problemas para crear institucionalidad es que constantemente estamos haciendo cambios, como si el que viene fuera a traer todas las soluciones, y no es así", advirtió.
Peña sostuvo que se requiere serenidad y perseverancia para tomar decisiones en la administración pública y destacó que su paso por el Ministerio de Hacienda le dio herramientas para manejar estos procesos. Incluso recordó un episodio de tensión con un entonces ministro de Obras Públicas, quien llegó a su despacho molesto por la falta de respuestas.
"Vino y me atropelló, atleta olímpico, tenía 200 kilos. Le dije que entre su prioridad y mi prioridad había que encontrar un equilibrio", relató.