El gesto no pasó desapercibido y desató una catarata de reacciones críticas por parte de la ciudadanía, que cuestionó el contraste entre el discurso oficial y la realidad que atraviesa el país.
A través de sus redes sociales, el mandatario compartió el momento en que recibía el llamado Premio Global a las Reformas Gubernamentales, otorgado por un foro internacional que, según explicó, evaluó a una decena de países. Peña sostuvo que Paraguay fue distinguido por haber implementado la mayor cantidad de reformas orientadas, según su visión, a mejorar la calidad de vida de la población y transformar estructuras históricamente postergadas.
En el mismo material audiovisual, el presidente incluyó fragmentos de un discurso pronunciado en 2024, en el que afirmaba que su administración no evitaría los desafíos y que asumiría el costo político de avanzar con cambios profundos. En ese mensaje reiteró que su gestión sería la de las reformas largamente demoradas y que no retrocedería ante las dificultades.
Peña calificó el galardón como un reconocimiento inesperado y aseguró que representa un estímulo para continuar por el camino de las transformaciones. Insistió en que este tipo de premios ratifican que el país está siendo observado y valorado a nivel internacional por las decisiones adoptadas desde el Poder Ejecutivo.
Sin embargo, mientras el presidente destacaba el premio obtenido en el exterior, en Paraguay se intensificaban los cuestionamientos a varias de esas reformas, especialmente la relacionada con la Caja Fiscal, cuyo tratamiento legislativo avanza en medio de protestas, paros simbólicos y fuertes críticas de gremios y sectores sociales que advierten sobre el impacto de las medidas.
La reacción ciudadana no tardó en hacerse visible en las propias publicaciones del mandatario. Aunque hubo mensajes de apoyo de dirigentes y simpatizantes oficialistas, una gran cantidad de comentarios expresaron malestar, ironía y enojo. Varios usuarios le preguntaron directamente al presidente si vivía en el mismo país que la mayoría de los paraguayos, poniendo en duda que las reformas celebradas estén generando mejoras concretas en la vida cotidiana.
Entre los reclamos más repetidos, se mencionaron problemas en el sistema de salud, la falta de medicamentos en hospitales, obras públicas paralizadas por deudas, la situación financiera de la Caja Fiscal, cuestionamientos a la gestión de empresas públicas y el impacto de la inflación en los ingresos familiares. También aparecieron denuncias sobre presuntos beneficios concentrados en sectores cercanos al poder, mientras la mayoría de la población enfrenta dificultades crecientes.
El contraste entre la celebración oficial en el exterior y el clima de tensión interna volvió a poner en evidencia la distancia entre el relato del Gobierno y la percepción de amplios sectores de la ciudadanía, que sienten que las reformas destacadas en foros internacionales no se traducen, por ahora, en soluciones palpables para los problemas diarios del país.