Según afirmó, la inserción del país en el mundo no es un lujo ni una cuestión de imagen, sino una estrategia clave para atraer inversiones, generar oportunidades y posicionar el potencial nacional más allá de las fronteras.
El mandatario sostuvo que Paraguay arrastra históricamente una visión reducida de sí mismo, que termina condicionando su desarrollo. En ese sentido, reconoció las limitaciones geográficas del país, pero remarcó que el mayor obstáculo no es la falta de salida al mar, sino una actitud interna que frena la ambición colectiva y la proyección internacional.
Peña señaló que el desafío central pasa por cambiar la forma en que el país se percibe y se presenta ante el mundo. A su criterio, Paraguay cuenta con recursos, estabilidad y condiciones que lo colocan en una posición competitiva, pero necesita romper con una lógica de encierro y apostar a una mayor apertura política, económica y cultural.
En esa línea, afirmó que su política exterior apunta a mostrar a Paraguay como un país confiable, con reglas claras y con capacidad de integrarse a los grandes debates globales. Insistió en que la visibilidad internacional es fundamental para que nuevas inversiones y alianzas estratégicas se concreten, especialmente en un contexto regional y mundial cada vez más competitivo.
Finalmente, el jefe de Estado subrayó que el país tiene un enorme potencial aún sin explotar y que el desafío es "despertarlo" con una mentalidad más audaz. Para Peña, superar los límites autoimpuestos es tan importante como cualquier reforma estructural, y forma parte de una visión de desarrollo que mira más allá de las fronteras tradicionales.