Paraguay al filo del narcoestado

5 Enero de 2025
5 Enero de 2025
Paraguay al filo del narcoestado
Paraguay al filo del narcoestado

El politólogo y analista internacional Marcello Lachi ofreció una profunda y crítica evaluación sobre la situación política y de seguridad en Paraguay. Según Lachi, el país atraviesa una de las crisis más graves de las últimas décadas, caracterizada por el avance del crimen organizado y la consolidación de un modelo de gobierno que, en sus palabras, "se aproxima peligrosamente a un Estado autoritario".

El analista no solo cuestionó las decisiones del presidente Santiago Peña, sino también el rol del movimiento Honor Colorado, liderado por el expresidente Horacio Cartes, a quien calificó como el principal impulsor de estas políticas. “Lo que estamos viendo es un gobierno que pretende concentrar el poder de forma total, en un contexto donde el narcotráfico y el crimen organizado están aprovechando la debilidad de las instituciones para consolidarse”, advirtió.

La ruptura con la DEA: un golpe estratégico y político

Uno de los temas centrales abordados por Lachi fue la reciente ruptura del gobierno paraguayo con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA). Este hecho, que desató una ola de críticas tanto a nivel nacional como internacional, fue interpretado por el politólogo como un movimiento estratégico de Horacio Cartes para recuperar el control total de las operaciones de inteligencia y seguridad en el país.

“La DEA representaba la única fuerza capaz de combatir eficazmente el crimen organizado en Paraguay. Al romper relaciones con ellos, el gobierno no solo dejó un vacío en la lucha contra el narcotráfico, sino que también envió un mensaje de alineación con intereses contrarios a la justicia internacional”, afirmó.

Lachi explicó que esta decisión puede entenderse como una represalia directa de Cartes contra Estados Unidos, país que lo designó como "significativamente corrupto" en 2022, afectando tanto su imagen como sus intereses comerciales. “Lo más alarmante es que esta decisión no fue un acto aislado; parece ser parte de una estrategia mayor para consolidar un Estado paralelo, donde el crimen organizado tiene más espacio para operar con impunidad”.

El analista también puso en duda la versión oficial de que Peña no estaba al tanto de esta decisión. “Es difícil creer que un presidente no supiera algo tan trascendental. Si realmente no lo sabía, eso habla de una falta de liderazgo alarmante; y si lo sabía, entonces estamos ante una complicidad peligrosa”, sentenció.Paraguay: un centro de operaciones del narcotráfico internacional

Para Lachi, la creciente influencia del narcotráfico en Paraguay es uno de los problemas más graves que enfrenta el país. Según datos citados por el analista, el 90% de la cocaína que transita por el territorio paraguayo tiene como destino Europa y el norte de África, consolidando al país como un eslabón clave en la cadena del crimen organizado.

“El Estado paraguayo no solo carece de políticas claras para combatir este fenómeno, sino que está permitiendo que organizaciones como el Primer Comando Capital (PCC), el Comando Vermelho y la 'Ndrangheta italiana fortalezcan sus operaciones en el territorio”, alertó.

Lachi destacó que el impacto del narcotráfico no solo se limita a lo económico o lo social, sino que también tiene implicancias políticas. “En un país donde el narcotráfico financia campañas políticas y compra voluntades, las instituciones democráticas se vuelven altamente vulnerables. Si no se toman medidas urgentes, Paraguay corre el riesgo de convertirse en un narcoestado”, enfatizó.

Políticas de seguridad insuficientes y desorganizadas

Otro aspecto que Lachi criticó fue la política de seguridad implementada por el gobierno de Santiago Peña. El analista calificó estas medidas como improvisadas y centradas en problemas menores, dejando de lado la amenaza real del crimen organizado.

Entre los ejemplos, mencionó la liberación de 5.000 policías con entrenamiento insuficiente y la creación de agentes del Grupo Lince, enfocados principalmente en combatir motochorros. “Esto es como poner un parche en una herida que necesita cirugía. El crimen organizado no se enfrenta con patrullas callejeras, sino con inteligencia, cooperación internacional y políticas bien estructuradas”, afirmó.

Según Lachi, el gobierno ha fracasado en identificar y priorizar los desafíos más urgentes. “El problema no son los motochorros; son las redes internacionales de narcotráfico que controlan rutas, financian campañas y corrompen instituciones. Hasta ahora, no hemos visto una estrategia seria para enfrentar este desafío”, dijo.

Concentración de poder: ¿autoritarismo en construcción?

Lachi también expresó su preocupación por lo que considera un proceso de concentración de poder por parte del gobierno de Peña y el movimiento Honor Colorado. Según el analista, este grupo político ha logrado controlar el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, el Consejo de la Magistratura y cuenta con una mayoría significativa en el Senado, lo que les permite influir directamente en el Poder Judicial y silenciar a sus opositores.

“Lo que estamos viendo es la construcción de un modelo autoritario disfrazado de democracia. Este modelo se basa en eliminar cualquier forma de oposición, consolidar un enemigo externo -en este caso, Estados Unidos y la DEA- y centralizar el poder de manera casi totalitaria”, explicó.

Lachi utilizó el término “fascistización” para describir este proceso, argumentando que combina la concentración de poder con un discurso populista y una estrategia de desmovilización de la oposición. “Es un camino muy peligroso que ya hemos visto en otros países de la región y que, en muchos casos, termina en el colapso del sistema democrático”, añadió.

Impacto internacional: aislamiento y pérdida de confianza

La postura del gobierno paraguayo no ha pasado desapercibida en el ámbito internacional. Según Lachi, la ruptura con la DEA y las políticas autoritarias de Peña están generando preocupación en países como Estados Unidos y en organismos internacionales.

“Paraguay está ganándose la reputación de ser un actor problemático en la región. Esto no solo afecta nuestra imagen, sino también nuestra capacidad de atraer inversiones y fortalecer alianzas estratégicas. Es un error creer que el país puede aislarse de la comunidad internacional sin pagar un precio alto”, advirtió.

El politólogo concluyó con una reflexión sobre el futuro de Paraguay. Según él, el gobierno de Peña enfrenta una encrucijada histórica: o fortalece las instituciones democráticas y adopta medidas reales para combatir el crimen organizado, o continúa por un camino autoritario que podría llevar al país al borde del colapso.

“La pregunta no es si el sistema colapsará, sino que cuándo lo hará. Paraguay necesita líderes valientes que estén dispuestos a enfrentarse al poder del narcotráfico y a los intereses que están destruyendo nuestra democracia”, finalizó.

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