Otro bochorno de Esgaib: muestra el dedo medio tras las críticas de Raúl Benítez
La ocasión fue el debate sobre un polémico proyecto de ley que contempla la fusión del Ministerio de Industria con el Viceministerio de Minas y Energía. En ese contexto tenso, el diputado opositor Raúl Benítez, del PEN, cuestionó duramente la iniciativa, criticando los plazos presupuestarios y alertando sobre posibles beneficios indebidos, lo que desencadenó una respuesta indignante por parte de Esgaib.
Benítez expresó: "El papel todo aguanta", cuestionando el manejo del cronograma para la infraestructura de ANDE, cuya fecha se extendió del 2040 al 2050. Además, acusó a sus colegas de no fortalecer el presupuesto para el nuevo Ministerio y de recurrir a recursos como los fondos de Itaipú o pupitres sobrefacturados.
Frente a esta intervención, Yamil Esgaib reaccionó de forma indigna: levantó el dedo del medio hacia Benítez, en pleno recinto, en lo que fue calificado como un gesto obsceno e innecesario. Benítez no se quedó callado y retrucó contundente: "Sos un ridículo, desubicado y energúmeno". El clima se tornó tan tenso que el presidente de la Comisión tuvo que exigir orden entre los legisladores.
Tras el incidente, Esgaib trató de minimizar su actitud diciendo que solo le dio "una pequeña caricia" a su colega, justificando su reacción al considerar que Benítez fue "mal educado" y tergiversó la exposición de quienes brindaban información. Comentó que lo que más le molestó fue haber sido tildado de "estúpidos".
Este episodio se suma a otros incidentes de Esgaib en el Congreso, que ponen en evidencia no solo su falta de respeto por las normas de convivencia política, sino también una forma de hacer política más cercana a la provocación que al diálogo serio y constructivo.
Este tipo de conductas refuerzan la percepción de deterioro en el trato institucional y la falta de criterios democráticos mínimos en la Cámara de Diputados. Mientras tanto, el debate sobre la fusión institucional sigue en pie, pero empañado por la falta de respeto y la intolerancia que este tipo de gestos -literalmente ofensivos- evidencian.