Las críticas se dieron en un contexto marcado por actos de memoria y recordación a las víctimas del autoritarismo, realizados en Asunción.
Uno de los pronunciamientos más duros vino del diputado Raúl Benítez, quien calificó como inadmisibles y preocupantes las declaraciones del titular de la Aneaes. A su criterio, resulta especialmente grave que una figura con responsabilidades en el sistema educativo superior exprese una visión que banaliza el terrorismo de Estado y busca reescribir la historia reciente del país.
Benítez sostuvo que este tipo de discursos no son casuales ni aislados, sino que responden a una estrategia de acomodamiento político dentro del oficialismo. Afirmó que hay sectores que buscan congraciarse con una parte del coloradismo que sigue reivindicando abiertamente al dictador, incluso décadas después del fin del régimen. En ese sentido, cuestionó que se utilice la formación académica como escudo para justificar posturas que contradicen valores democráticos básicos.
El legislador advirtió además que este tipo de posicionamientos reflejan una contradicción profunda en el discurso oficial, que suele condenar dictaduras en otros países mientras relativiza o justifica la que marcó a fuego la historia nacional. Según señaló, ese doble estándar termina naturalizando prácticas autoritarias y debilitando el compromiso institucional con la memoria, la verdad y la justicia.
En la misma línea se pronunció el diputado Diosnel Aguilera, quien afirmó que, aunque Stroessner murió, muchas de las prácticas del stronismo siguen vigentes en la política actual. Para el parlamentario liberal, el gobierno es una mala copia de aquel modelo autoritario, no por su forma explícita, sino por la manera en que, según denunció, se ocupan espacios de poder con personas afines y se debilitan los controles institucionales.
Aguilera sostuvo que las declaraciones de Duarte Penayo no hacen más que transparentar un pensamiento arraigado en sectores del oficialismo, al que calificó de negacionista y peligroso. A su entender, minimizar los crímenes del pasado abre la puerta a justificar abusos en el presente y consolida un clima de impunidad. También advirtió que la colonización de instituciones públicas con incondicionales políticos reproduce lógicas propias de épocas que el país debería haber dejado definitivamente atrás.
Las críticas se suman a un repudio más amplio desde distintos sectores políticos y sociales, que consideran incompatible la reivindicación del stronismo con el rol que cumple la Aneaes dentro del sistema educativo. El episodio volvió a poner en debate el lugar de la memoria histórica en el Estado y el mensaje que transmiten sus autoridades, especialmente cuando se trata de organismos encargados de velar por la calidad y los valores de la educación superior.