Oficializan el Presupuesto 2026 con ampliaciones impuestas por el Congreso
El plan financiero aprobado asciende a G. 149,6 billones, lo que representa un incremento cercano al 12,3% en comparación con el presupuesto vigente en 2025. La cifra final no solo implica un aumento significativo interanual, sino que además supera en más de USD 55 millones la propuesta original enviada por el Ejecutivo, tras los cambios impulsados por el Congreso durante su análisis.
Desde el Gobierno, el mandatario defendió la promulgación del presupuesto y destacó que el texto aprobado es resultado de un trabajo coordinado entre los poderes del Estado. A través de sus redes sociales, afirmó que el PGN 2026 apunta a priorizar a los sectores más vulnerables y a sostener políticas públicas orientadas al desarrollo. Sin embargo, la aprobación del documento con agregados que no contaron con una explicación pública detallada volvió a generar cuestionamientos.
Uno de los focos de mayor controversia está puesto en los incrementos otorgados al propio Congreso. En el trámite legislativo se aprobaron ampliaciones presupuestarias que, en conjunto, suman alrededor de G. 50.000 millones adicionales para el Poder Legislativo, distribuidos entre el Senado y la Cámara de Diputados. Estos aumentos se incorporaron sin un debate profundo sobre su destino específico, lo que alimentó críticas sobre la falta de transparencia y la autoasignación de recursos.
El presupuesto también contempla refuerzos para la Presidencia de la República, con partidas adicionales que incluyen la reposición de fondos para áreas específicas y un aumento en los recursos destinados a los viajes oficiales del jefe de Estado. Al mismo tiempo, se mantienen montos reservados que históricamente generan reparos desde sectores políticos y de la sociedad civil, por el escaso control público sobre su utilización.
Durante el tratamiento legislativo, la Cámara de Diputados optó por respaldar la versión proveniente del Senado, que introdujo múltiples reprogramaciones, incrementos y recortes en distintas instituciones del Estado. Estas decisiones modificaron de manera sustancial el diseño original del Ejecutivo y consolidaron un presupuesto más expansivo, en un contexto marcado por reclamos sociales, ajustes en otras áreas y un debate abierto sobre la eficiencia del gasto.
Con la promulgación del PGN 2026, el Gobierno da por cerrada una etapa clave del calendario político, pero deja abiertas varias discusiones de fondo. Las críticas por el aumento del gasto legislativo, la falta de claridad sobre algunos rubros y la distancia entre el discurso de austeridad y las cifras finales del presupuesto anticipan que el manejo de los recursos públicos seguirá siendo uno de los ejes de tensión política durante el próximo año.