El obispo de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, mencionó que en nuestro país tenemos el tráfico de drogas que destruye y desintegra personas y familias, sobre todo a los jóvenes; es causa de asesinatos y brutales sicariatos, que siguen crucificando vidas con crueldad y odios, y actúan desde las sombras de la muerte crucificando y coronando de discordias la vida humana.
Condenó los feminicidios, que este año ya van en diez casos, dejando hijos huérfanos, con profundo sufrimiento, dolor, luto y llanto.
“Necesitamos luchar contra todo tipo de abusos, en la Iglesia y en la sociedad. Abusos de poder, abusos de conciencia, abusos sexuales, que crucifican a los más débiles y vulnerables. El aumento de la violencia intrafamiliar que va creciendo”, indicó.
Seguidamente dijo: “Tenemos que decir no a la corrupción, a la impunidad, al crimen organizado y a todo tipo de violencia”.