Realidad

Nuevo titular de IPS se topa con un sistema en ruinas y reacio a mejorar

El doctor Isaías Ricardo Fretes asume en medio de una crisis profunda marcada por fallas médicas, falta de insumos, estructuras obsoletas y resistencia interna a los cambios, mientras impulsa auditorías, pide la salida de la cúpula y enfrenta incluso sospechas tras un episodio irregular con su vehículo oficial.
Santiago Peña junto a Isaías Fretes, nuevo titular del IPS. Web.

El nuevo titular de la previsional llegó con promesa de auditoría, pidió poner cargos a disposición, admitió superávit en jubilaciones pero reconoció una crisis en salud, mientras un episodio con el vehículo oficial abrió un nuevo frente de sospechas en una institución golpeada por muertes, falta de insumos, equipos obsoletos y desorden administrativo.

El cambio en el Instituto de Previsión Social llegó tarde, cuando la crisis ya había dejado de ser una denuncia aislada para convertirse en una postal cotidiana del deterioro institucional. Después de meses de cuestionamientos, reclamos de asegurados y casos que expusieron fallas graves en la atención médica, el presidente Santiago Peña reemplazó a Jorge Brítez y designó al doctor Isaías Ricardo Fretes al frente del Consejo de Administración del IPS.

La movida se produce casi al borde del tercer año de mandato de Peña y en uno de los momentos más delicados de la previsional, marcada por denuncias de desabastecimiento, demoras, falta de medicamentos, equipos médicos fuera de servicio y una estructura administrativa que volvió a quedar bajo sospecha tras la muerte de Braulio Vázquez, caso que reveló una cadena de fallas médicas y administrativas.

Fretes llegó con una frase de alto impacto: aseguró que viene por patriotismo y que no sabe robar. También pidió libertad de acción y solicitó que directivos, consejeros y autoridades de la previsional pongan sus cargos a disposición, en una señal de que busca una renovación profunda de la cúpula institucional.

Un IPS con plata en jubilaciones, pero con salud en terapia intensiva

Uno de los primeros datos expuestos por el nuevo titular fue que el fondo jubilatorio registra superávit. Sin embargo, el propio Fretes admitió que la situación del área médica no está bien y ordenó una auditoría para determinar el verdadero estado de la institución, sus procedimientos y sus prioridades.

La afirmación abre una contradicción central: el IPS puede mostrar números positivos en jubilaciones, pero al mismo tiempo arrastra un sistema de salud que no logra responder a sus asegurados. La crisis no se mide solo en balances, sino en pacientes que no consiguen medicamentos, turnos, insumos, estudios o procedimientos urgentes.

El caso Braulio Vázquez quedó como símbolo brutal de ese colapso. Fretes recordó que una institución con alrededor de 2 millones de beneficiarios no puede depender de apenas dos equipos de hemodinamia, encima con máquinas que ya cumplieron su vida útil y que fallaron durante una emergencia. A su criterio, el IPS debería contar con al menos cuatro equipos de hemodinamia y uno más en Ciudad del Este.

El nuevo presidente señaló que el proceso licitatorio debe avanzar, pero advirtió que revisará el pliego para verificar que la compra no esté direccionada hacia alguna empresa. Esa frase apunta directamente a una de las zonas más sensibles del IPS: las compras públicas, las tercerizaciones, los contratos y el peso de los intereses que históricamente rodean a la previsional.

El caso Braulio como radiografía del desorden

La muerte de Braulio Vázquez dejó al descubierto una estructura incapaz de responder en tiempo y forma ante una urgencia médica. Informes divulgados sobre el caso hablaron de demoras, falta de protocolo, fallas técnicas, ausencia de previsión, problemas con insumos y equipos fuera de servicio.

Fretes sostuvo que ese caso le da una idea del desorden institucional en los procedimientos médicos. No se trata solo de una falla puntual, sino de un sistema donde una emergencia puede depender de una máquina obsoleta, de un repuesto inexistente, de una licitación tardía o de una cadena administrativa que no reacciona a tiempo.

La gravedad aumenta porque el IPS no atiende a una población marginal dentro del sistema, sino a millones de aportantes, jubilados y familiares que sostienen la previsional con sus contribuciones. El reclamo de fondo es que el asegurado paga, pero cuando necesita atención se encuentra con pasillos saturados, farmacias incompletas y servicios que no siempre están en condiciones de responder.

La purga que apunta a la cúpula

La decisión de pedir que los cargos queden a disposición marca el primer gesto político fuerte de Fretes. No se trata únicamente de cambiar al presidente del IPS, sino de revisar la estructura que tomó decisiones durante años en áreas clave.

El nuevo titular anunció un diagnóstico de aproximadamente 30 días y recorridos por el país para conocer la situación real de hospitales, servicios, contratos e infraestructura. También solicitó currículums a los gerentes y destacó que encontró profesionales capacitados, aunque dejó claro que la continuidad dependerá del análisis que está iniciando.

La señal es clara: Fretes intenta instalar la idea de que no habrá continuidad automática para quienes forman parte de la administración actual. En una institución atravesada por intereses políticos, gremiales, administrativos y empresariales, esa decisión puede abrir resistencias internas.

Tercerización en el Chaco, otro foco bajo lupa

Otro punto sensible es la tercerización implementada por el IPS en el Chaco. Fretes viajó con técnicos para verificar ese sistema, al que calificó como una vía de mejoramiento que está ocasionando muchos gastos a la previsional.

El nuevo presidente adelantó que analizará si el modelo es transparente, si existen irregularidades y si corresponde una auditoría. La revisión de tercerizaciones puede tocar contratos importantes y generar incomodidad en sectores acostumbrados a operar dentro de la previsional.

Ese viaje, precisamente, quedó envuelto en un episodio llamativo: el vehículo oficial que debía trasladarlo presentó fallas mecánicas sospechosas. Según los reportes, el chofer detectó una vibración inusual y luego se constató la falta de tuercas en ruedas del lado derecho.

Una camioneta bajo sospecha

El episodio del vehículo oficial elevó el clima de tensión. Fretes no descartó ninguna hipótesis: habló de posible desidia institucional, pero también dejó abierta la posibilidad de que se trate de un mensaje dirigido hacia él. Hasta el momento, no existe una confirmación de atentado, pero el hallazgo obliga a una investigación seria.

La sospecha aparece en un momento clave. El nuevo titular acababa de iniciar una revisión interna, pidió cargos a disposición, anunció auditorías y puso el foco sobre áreas sensibles como tercerizaciones, compras y funcionamiento médico. En ese contexto, una falla de seguridad en el vehículo oficial no puede ser tratada como un simple descuido administrativo.

Fretes decidió continuar el viaje en su vehículo particular y anunció una investigación interna para determinar responsabilidades en la logística y el mantenimiento. También se plantea que el Ministerio Público intervenga si aparecen indicios de intencionalidad.

Comunicación institucional y transparencia

Fretes también apuntó a otro problema estructural: la comunicación institucional. Señaló que el IPS, pese a sus años de vigencia, nunca consolidó una verdadera Dirección de Prensa, lo que a su criterio demuestra que la comunicación nunca fue prioridad.

El punto no es menor. En una institución golpeada por denuncias, muertes, reclamos y sospechas, la falta de información clara agrava la desconfianza. Fretes habló de transparentar tanto lo bueno como lo malo, porque sin sinceridad no se podrá transmitir credibilidad sobre el nuevo equipo.

El desafío, sin embargo, será demostrar que la transparencia no quedará en discurso. El IPS necesita publicar datos, explicar compras, mostrar auditorías, asumir responsabilidades y dejar de responder a las crisis solo cuando los casos ya explotaron públicamente.

Un cambio que llega con presión ciudadana

La salida de Brítez no puede leerse como un simple relevo administrativo. Ocurre después de una acumulación de denuncias y de un desgaste político evidente. Peña había sostenido previamente al anterior titular pese a los cuestionamientos, pero finalmente decidió mover la pieza en medio de una presión creciente sobre el funcionamiento del IPS.

El problema es que el cambio de nombre no resuelve por sí solo la crisis. Fretes asume una institución donde conviven el superávit jubilatorio, el riesgo permanente sobre la sostenibilidad del sistema, la insuficiencia del financiamiento sanitario, el desabastecimiento, las licitaciones cuestionadas, las tercerizaciones costosas y una estructura médica que ya dejó víctimas.

La vara será alta. Si la auditoría confirma lo que los asegurados denuncian hace años, el nuevo presidente no solo deberá diagnosticar, sino cortar privilegios, revisar contratos, desplazar responsables y acelerar soluciones concretas.

El IPS ya no tiene margen para otro diagnóstico sin consecuencias. La llegada de Fretes abre una nueva etapa, pero también expone la profundidad del problema: una previsional que maneja enormes recursos, pero que demasiadas veces falla en lo esencial, que es garantizar atención digna, medicamentos, equipos y respuestas a quienes aportaron durante años esperando no ser abandonados cuando más necesitan del sistema.