PolíticaPolítico destacado del 2025

Miguel Prieto, la figura que rompió el dominio colorado en el Este y encendió la chispa opositora rumbo al 2026 y 2028

El Nacional eligió a Miguel Prieto como figura política destacada del 2025 por encabezar un proceso de alternancia histórica en Ciudad del Este, canalizar el hartazgo ciudadano contra el modelo colorado y proyectar un liderazgo nacional que ya ordena alianzas y estrategias opositoras en todo el país.

9 Diciembre de 2025
9 Diciembre de 2025
Miguel Prieto
Miguel Prieto Web.

Cada año, El Nacional selecciona a cinco figuras destacadas en distintos ámbitos de la vida nacional. En el terreno político, la elección de este 2025 recayó en Miguel Prieto, ex intendente de Ciudad del Este y líder del partido Yo Creo. No se trata de un gesto simbólico ni de una moda circunstancial: es el reconocimiento a un liderazgo que, desde hace años, viene construyendo una alternativa real al histórico dominio de la Asociación Nacional Republicana en el Este del país y que, este año, volvió a demostrar su fuerza con la contundente victoria de Daniel Mujica en las elecciones municipales de Ciudad del Este.

La ciudadanía esteña habló con claridad: no quiere más colorados en el poder municipal. Esa decisión no solo supuso una aplastante derrota para el Partido Colorado en la capital de Alto Paraná, sino que marcó un antes y un después en la arena política nacional. Se instaló la idea de que la alternancia opositora es posible aun frente a un partido oficialista que sigue controlando el aparato estatal, los organismos de poder y buena parte de las instituciones en todo el país.

La elección de Prieto como figura política del año también se explica por un contexto más amplio: una ciudadanía harta de la corrupción, de décadas de abandono y de la ausencia de servicios públicos básicos. Hospitales en estado crítico, escuelas que se caen a pedazos, inseguridad en las calles y falta de dinero en los bolsillos son parte de una realidad cotidiana que alimenta el hartazgo. Durante años, la oposición no consiguió organizar ese descontento en torno a una oferta política consistente. Ninguna figura opositora logró, en la última década, lo que hoy representa el fenómeno Prieto. 

La última experiencia de alternancia nacional fue la de Fernando Lugo en 2008, abruptamente interrumpida en 2012, lo que permitió el retorno de los colorados al poder en 2013 y la continuidad de su dominio en el Ejecutivo, las municipalidades y las gobernaciones. En ese escenario, el proyecto que encabeza Prieto aparece como una de las pocas señales concretas de que una ruptura con ese ciclo es posible.

Un reconocimiento que Prieto asume como honor y responsabilidad

Al ser consultado sobre qué significa para él ser elegido como figura política destacada a nivel nacional, Miguel Prieto respondió que, ante todo, se siente profundamente honrado. 

Dijo que asume este reconocimiento con mucha responsabilidad y gratitud, consciente de que no se trata solo de una distinción personal, sino de una señal de confianza de parte de la ciudadanía. Reconoció que en su trayecto se metió en polémicas y en algunos entredichos, pero no los rehúye: entiende que forman parte del costo de confrontar estructuras de poder instaladas desde hace décadas.

Prieto subraya que lo que más pesa sobre sus hombros no es la exposición mediática en sí, sino la mirada de la gente, especialmente de los jóvenes. Siente que muchos lo observan en distintos puntos del país y que eso lo obliga a hacer algo productivo y constructivo con el nivel de visibilidad y, como él mismo lo define, con el "poder" que la ciudadanía le está otorgando. 

Más que un trofeo, ve este reconocimiento como un recordatorio de que no puede defraudar a quienes creen que otro modelo político es posible.

La intervención, la destitución y la respuesta en las urnas

La historia reciente de Miguel Prieto no puede entenderse sin el capítulo de su intervención y posterior destitución en la Intendencia de Ciudad del Este. Él mismo recuerda que, cuando empezó el proceso de intervención, estaba convencido de que no se atreverían a llegar hasta el final. Creyó que se trataba de un simple amague, una presión política sin consecuencias definitivas. Sin embargo, la destitución se concretó y, como él mismo señala, "cuando toman la decisión, lo hacen".

Prieto explica que, pese a esa ofensiva, nunca consideró la renuncia. Estaba convencido de que la ciudadanía iba a retribuir el esfuerzo realizado durante su gestión. Aun en medio de las dificultades propias de administrar un municipio complejo como Ciudad del Este, se sentía seguro de que había resultados para mostrar y de que ese trabajo sostenido tendría eco en las urnas. Al mirar hacia atrás, afirma sin titubeos que no se equivocó: la gente no le soltó la mano.

Esa respuesta ciudadana no solo lo reivindicó localmente, sino que, según sus propias palabras, lo posicionó de inmediato como un actor importantísimo dentro de la oposición a nivel nacional. La destitución, que en apariencia buscaba apagar su proyección política, terminó transformándose en un punto de inflexión que fortaleció su liderazgo.

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