Críticas

Mientras la gente hace polladas, Peña dice que Paraguay salió del subdesarrollo

Las declaraciones del presidente Santiago Peña durante la III Cumbre Ministerial sobre Gobernanza de la OCDE generaron fuertes críticas por parte de referentes políticos y económicos, quienes cuestionaron el contraste entre el discurso oficial y la realidad social del país.
Santiago Peña en la inauguración de la Cumbre. Foto: Presidencia.

El mandatario afirmó que Paraguay ha superado la categoría de país subdesarrollado y se encamina hacia su ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos antes del 2028, asegurando que el país se consolidó como una "potencia media" con estabilidad institucional y económica.

Sin embargo, sus palabras fueron calificadas de "desconectadas de la realidad" por figuras de la oposición y especialistas en economía. La senadora Esperanza Martínez expresó su indignación al señalar que mientras el presidente celebra un supuesto progreso, miles de paraguayos siguen enfrentando precariedades cotidianas. "Che Dios. Que mentiroso que sos diría el papa Francisco. Mientras la gente está en la calle aguantando las reguladas, esperando turno en IPS para dentro de tres meses, haciendo polladas para medicamentos, niños con clases bajo árboles y madres calculando qué corte de carne está con descuento para poder comprar. ¡Qué descaro!", exclamó la legisladora, cuestionando duramente la narrativa oficial.

En la misma línea, el economista Víctor Benítez ironizó sobre la afirmación presidencial al mencionar que solo el 14% de los hogares paraguayos cuenta con conexión a la red cloacal. "La verdad es que Paraguay abandonó —sin preocuparse por nada— absolutamente todos los problemas del subdesarrollo. El mismo Peña dijo el 1 de julio que la salud él la abandonó", apuntó el analista, aludiendo a la falta de políticas públicas efectivas en sectores esenciales como salud, educación y servicios básicos.

Mientras el Gobierno sostiene que Paraguay avanza con estabilidad macroeconómica, baja inflación y reformas estructurales, las críticas señalan que el crecimiento no se refleja en la calidad de vida de la población. Los cuestionamientos apuntan a que las mejoras en indicadores macroeconómicos contrastan con la falta de acceso a servicios esenciales, la precariedad laboral y las desigualdades persistentes.

En este contexto, la afirmación de Peña sobre el "fin del subdesarrollo" fue interpretada por la oposición como un intento de maquillar la situación interna ante un foro internacional. El discurso presidencial, enfocado en el ingreso a la OCDE y en la consolidación del plan "2X" para duplicar el PIB en una década, fue recibido como un mensaje de autoelogio en medio de una coyuntura marcada por reclamos sociales y crisis en áreas sensibles del Estado.