Integración regional

MERCOSUR a 35 años: entre avances históricos y deudas pendientes

El ex canciller Eladio Loizaga sostiene que el MERCOSUR atraviesa una etapa de reactivación internacional tras el acuerdo con la Unión Europea, pero advierte que persisten deudas estructurales, como la falta de un arancel común pleno y las barreras internas, que siguen limitando una integración real del bloque.
Mercosur.

A 35 años de su creación,  celebrado el pasado 26 de marzo, el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) atraviesa una etapa de redefinición. Lejos de los años de mayor estancamiento, el bloque vuelve a ganar protagonismo en la agenda internacional, aunque con desafíos históricos que siguen sin resolverse.

Así lo plantea el ex canciller Eladio Loizaga, quien destaca que, pese a las "subidas y bajadas", el bloque logró alcanzar un hito clave: la conclusión del acuerdo con la Unión Europea, tras más de 25 años de negociaciones. Para el ex diplomático, este avance permite establecer reglas claras en un escenario global cada vez más incierto, donde incluso el sistema multilateral impulsado por la Organización Mundial del Comercio ha perdido fuerza. "El bloque hoy a 35 años tiene una agenda internacional muy importante", dijo en entrevista exclusiva con el diario El Nacional.
 

El excanciller Eladio Loizaga.

Sin embargo, este nuevo impulso externo contrasta con una realidad interna todavía incompleta.

Una integración que no termina de cerrarse

Uno de los principales puntos señalados por Loizaga es que el Mercosur continúa siendo una "unión aduanera imperfecta". Aunque existe un arancel externo común, aún persisten múltiples excepciones entre los países miembros, lo que impide consolidar un verdadero mercado común.

Estas diferencias responden, en gran medida, a políticas de protección de sectores sensibles, como el de maquinarias, que cada país busca resguardar. Pero, según el análisis, este esquema limita la competitividad del bloque y genera distorsiones en el comercio intrarregional. "O sea que la idea es que los cuatro países apliquen un mismo arancel y no diferenciado como aún tenemos", apuntó.

En este contexto, acuerdos como el alcanzado con la Unión Europea podrían acelerar la eliminación progresiva de estas excepciones, obligando a los países a converger hacia reglas más homogéneas. "Muchas de esas excepciones que se habían o se establecen en el Mercosur, van a ir cayendo, porque es una degradación", aclaró.

Avances reales y trabas cotidianas

En el plano social y económico, el Mercosur ha logrado avances significativos, como la libre circulación de personas y la posibilidad de articular sistemas de seguridad social entre países. También el comercio intrabloque se mantiene dinámico, especialmente para economías como la paraguaya. 

No obstante, persisten obstáculos que afectan la operatividad diaria del bloque. Las barreras no arancelarias, los controles aduaneros y las demoras logísticas continúan siendo una constante. En muchos casos, estas trabas impactan directamente en la competitividad, especialmente en el traslado de bienes sensibles o perecederos.

"Nuestro intercambio es dinámico, pero habría que ir sorteando esas protecciones que a veces se imponen entre dentro del Mercosur para preservar su industrias o sus bienes, pero eso debe eliminarse para realmente ser un mercado de total integración no solamente una aduanera sino una integración entre los cuatro países", apuntó.

 

Firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea en Asunción.

Paraguay: entre la desventaja estructural y el protagonismo

Dentro de este escenario, Paraguay ocupa una posición particular. Su condición de país sin litoral marítimo, reconocida formalmente dentro del bloque, implica mayores costos logísticos para acceder a mercados internacionales, lo que justifica un tratamiento diferenciado en determinadas negociaciones, dijo Loizaga.

Al mismo tiempo, el país asume un rol activo. Actualmente ejerce la presidencia pro tempore del Mercorsur y lidera negociaciones con terceros mercados, como el acuerdo con Emiratos Árabes Unidos. 

Para el excanciller, el desafío paraguayo es doble: por un lado, aprovechar el bloque como plataforma de inserción internacional; por otro, impulsar una mayor integración interna que reduzca las asimetrías que lo afectan. 

"Y el rol de Paraguay lógicamente es insistir en ese proceso de integración, insistir en ese levantamiento de las barreras que puedan haber especialmente en la circulación de los centros aduaneros", indicó.

Un bloque ante su propia encrucijada

A nivel global, el Mercosur muestra señales de dinamismo, con acuerdos firmados con países y bloques como Singapur y la EFTA, además del entendimiento con la Unión Europea. Sin embargo, hacia adentro, el camino es más complejo. Las tensiones entre apertura y proteccionismo siguen presentes, y algunos países han planteado en distintos momentos la posibilidad de avanzar en negociaciones unilaterales.

Frente a esto, Loizaga insiste en la necesidad de mantener la estrategia de negociación en bloque, como una forma de fortalecer el peso regional.

"El Mercosur debe seguir negociando en bloque, una línea que se ha venido consolidando dentro del propio proceso de integración. Si bien en algunos momentos ciertos países plantearon avanzar en negociaciones unilaterales, se ha ratificado que la estrategia conjunta es la más conveniente. Esto resulta clave porque, al negociar con terceros países, el interés se centra principalmente en el tamaño de mercados como Brasil y Argentina, que a su vez se complementan con las economías de Paraguay y Uruguay. En ese sentido, mantener una posición unificada fortalece el poder de negociación del bloque, por lo que es fundamental seguir insistiendo en este enfoque conjunto", destacó Loizaga.

Por último, afirmó que en paralelo, surgen nuevas áreas clave para la integración, como la energética, donde Paraguay podría desempeñar un rol relevante dentro del esquema regional, concluyó.