Renegociación de Itaipú

Mercedes Canese ve débil a Paraguay y con pocas chances de destrabar el Anexo C

La ingeniera y docente advierte que el país llega sin estrategia sólida a la renegociación con Brasil y cuestiona la falta de ejercicio de soberanía energética.
Reunión entre Peña y Lula da Silva se dará este domingo en Campo Grande a las 15:00. Archivo.

En la antesala de un nuevo encuentro este domingo, 22 de marzo, a las 15:00 en Campo Grande entre el presidente Santiago Peña y su par brasileño Luiz Inácio "Lula" da Silva, en el marco de las renegociaciones por el Anexo C de Itaipú, la ingeniera y docente Mercedes Canese analizó el escenario actual en una entrevista exclusiva con el diario El Nacional.

Mercedes Canese, ingeniera Industrial, docente universitaria, Master en Energía de FIUNA, ex Viceministra de Minas y Energía, asesora parlamentaria.

Señaló que Paraguay llega en una posición debilitada y con escasas expectativas de avances concretos, debido a la falta de una política energética soberana y de una agenda clara de reclamos (obras de infraestructura incompletas, incumplimientos del Tratado y la ausencia de reclamos históricos).

Destaca que no utilizar plenamente la energía que le corresponde es el principal factor de debilidad.

En cuanto a prioridades, señala que la tarifa al costo es clave para fortalecer a la ANDE y permitir un mejor aprovechamiento de la energía. También plantea la necesidad de mejorar los ingresos por exportación, exigir compensaciones a Brasil, incluir obras pendientes y contemplar el resarcimiento a comunidades indígenas afectadas.

Canese advierte el riesgo de que se alcance un acuerdo más político que beneficioso, especialmente si Paraguay no adopta medidas soberanas que fortalezcan su posición negociadora. Además, cuestiona la venta de energía a industrias electrointensivas por debajo del costo.

Finalmente, proyecta que lo más probable es que haya más dilaciones en la negociación, aunque no descarta posibles avances condicionados por el contexto geopolítico y electoral en Brasil. 

En general, prevé una continuidad del escenario actual, con posibles tensiones en la relación bilateral.

-¿Qué tan decisiva puede ser esta reunión entre Peña y Lula para destrabar la negociación del Anexo C?

Todos quisiéramos que fueran decisivas y favorables a los intereses nacionales. Los antecedentes nos indican, que el gobierno actual es una continuidad de la política entreguista de los intereses paraguayos a cambio de beneficios personales de los mandatarios. Esperamos que nos sorprenda. 

Las negociaciones a esta altura, no deberían depender de lo que acepte o no Brasil, si Paraguay ejerciese su soberanía, consistente en contratar el 100% de su parte de Itaipú al costo, como establece el Tratado y ofertando sus excedentes para su venta a precio de mercado, como dice el Acuerdo Lugo-Lula que podía hacerse desde el 2023. 

Pero si de nuevo, se plantea una tarifa por encima del costo (violando el Tratado) y no se informa a Brasil siquiera que nuestra CGR declaró ilegal la deuda espuria de Itaipú, además de no plantearse ningún otro punto de los muchos que Paraguay tiene para reclamar (obras faltantes, cogestión plena incluyendo 50% de depósitos de Itaipú en bancos paraguayos, resarcimiento a Ava Guaraní Paranaenses expulsados por la obra, transparencia) y que ya fueron abordados en el Acuerdo Lugo-Lula (excepto el resarcimiento a los indígenas, que es un nuevo punto que debería incluirse), no hay mucha expectativa sobre esta reunión.

- Desde una mirada técnica, ¿Paraguay está hoy en una posición favorable para renegociar o llega con debilidades?

Llega con debilidades, pues (1) no tiene una agenda pública y multilateral de negociación que le permita negociar con fuerza; (2) no ha concluido todas las obras necesarias en el territorio nacional que nos permitan acceder y transmitir el 100% de nuestra energía, para nuestro consumo y para exportar a terceros países, (3) en vez de exigir el cumplimiento del Tratado han abogado por su violación -la aplicación de la tarifa superior al costo es ilegal pero se aplica actualmente, generando los ilegales fondos socioambientales- y (4) no realizamos ningún reclamo de todas las violaciones del tratado que nos perjudicaron históricamente (tarifa por debajo del costo, generadora de la deuda espuria, cogestión-alternancia, obras faltantes, etc.). Pero el principal punto que más nos debilita es el ya mencionado, no contratar el 100% de nuestra energía.

- ¿Cuál debería ser la prioridad principal del país en esta renegociación: tarifa, uso de la energía o ingresos?

La tarifa igual al costo es clave, porque es la llave para contratar el 100% y para dejar de desangrar a la ANDE, esta es la tarifa para cada país de su parte de la energía, distinta al precio de exportación de nuestra energía de Itaipú, que debe ser el de mercado (a 55 US$/por barril no es menor a 100 US/MWh, hoy pagan menos de 50), este segundo punto serían los ingresos. Algo fundamental a negociar a cambio de seguir vendiendo nuestra energía, con o sin precio de mercado, es que Brasil se comprometa a devolvernos la misma cantidad de energía que llevó, al mismo precio que llevó.

También debe incluirse el resarcimiento a los Ava Guaraní Paraneaense y las obras faltantes así como la repotenciación de Itaipú sin endeudamiento (esto último sería una modificación del Anexo B, que no es obligatorio revisar pero Paraguay tendría que poder introducir en la agenda y le conviene a ambas partes, finalmente en Yacyretá se hizo agregando Aña Cuá, también de su Anexo B cuando se revisó su Anexo C a los 40 años, 2014).

- ¿Existe el riesgo de que se cierre un acuerdo más político que beneficioso para Paraguay?

El problema de Paraguay, es que si no toma medidas soberanas no tiene con qué negociar (contratar el 100% y licitando en territorio nacional con leyes nacionales). ¿Qué pierde Brasil manteniendo el status quo? Lo único que podría moverle a Brasil a mejor las condiciones, en las circunstancias actuales, es que estamos entregando energía a electrointensivas reduciendo el tiempo en que tengamos excedentes exportables. Quizás podría Brasil plantear alguna mejora en la compensación para tener más tiempo nuestra energía. 

Pero tampoco veo que nuestro gobierno deje de entregar esa energía a las electrointensivas (perdiendo mucho más que vendiendo a Brasil, con las electrointensivas no cubrimos el costo, con Brasil cubrimos el costo y tenemos una ganancia, la compensación por cesión de energía que hoy se usa en Hambre Cero). 

Ojalá nos sorprendan Brasil y Paraguay, pero por los intereses que tiene el cartismo con el Departamento de Estado de EE. UU, lo dudo mucho. Además Brasil está en un año electoral, cualquier cesión a favor de Paraguay podría ser contraproducente, si no se tiene la capacidad mediática para que le resulte electoralmente favorable. En resumen, perdimos 3 valiosísimos años desde el 2023, donde hubiera sido mucho más factible un buen acuerdo.

- A partir de este encuentro, ¿qué escenarios ve: un acuerdo cercano o más dilaciones en la negociación?

Por la tendencia histórica, más dilaciones. Por el panorama geopolítico, si Brasil quisiera tener un alivio energético por más tiempo, quizás podría haber una propuesta de su parte, pero ojo, en el contexto electoral es más difícil. Ahora, que Paraguay acepte, generando una fricción más arriba, lo dudo mucho.

En resumen, lo más probable es más de lo mismo y un deterioro de las relaciones Paraguay- Brasil también, por la polarización que genera (Donald) Trump en América Latina y el Caribe. Pero no perdamos las esperanzas de equivocarnos.