La característica del 2020 fue el año de la pandemia, pero también se registraron temperaturas récord y crecientes catástrofes del cambio climático: sequías, tormentas, inundaciones, incendios forestales y plagas de langostas. Actualmente el mundo se encamina hacia un aumento de temperatura de al menos 3°C este siglo, lo que solo intensificará estos desastres que tienen un costo económico de miles de millones de dólares, además del sufrimiento que infligen en los ecosistemas y las sociedades, según detalla el informe presentado por la ONU.
Dada la actual incertidumbre en torno a los esfuerzos para limitar el calentamiento global, los países deben tomar medidas urgentes para adaptarse a la nueva realidad del cambio climático y los desastres que conlleva o enfrentarán altos costos, daños y pérdidas económicas graves, advierte un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
De la presentación del informe realizado esta semana, participó el articulista de los domingos de El Nacional, el Dr. Alberto Yanosky, investigador nacional y referente ambiental, quien formó parte del Comité Directivo y autor contribuyente invitado por las Naciones Unidas nos comenta sobre el enorme desafío que significó este trabajo a nivel mundial para recopilar la información y discutir en enfoque y los datos que concluye.
Por su parte, el Dr. Yanosky hace un llamado a la incorporación de la adaptación en forma integrada en las políticas públicas nacionales, la única manera de lograrlo es que realmente estén integrados y no se vean como cuestiones ambientales, asignando los recursos financieros necesarios tanto del sector público como el sector privado, ya que el resultado de los impactos tiene un alto impacto financiero, que podrían haberse evitado con un buen análisis del riesgo y las pertinentes medidas mitigatorias.
“El retraso que existe en la gestión de los riesgos climáticos en Paraguay nos está poniendo en serias situaciones de vulnerabilidad que afecta más seriamente a quienes menos capacidad tienen de hacerle frente a estos impactos”, enfatiza Yanosky.
La adaptación, es decir reducir la vulnerabilidad de los países y las comunidades a los cambios climáticos al aumentar su capacidad para enfrentar el impacto, es un pilar clave del Acuerdo de París, que requiere a sus signatarios implementar medidas a través de planes nacionales, sistemas de información climática, alerta temprana, medidas de protección e inversiones en un futuro verde.
El informe del Programa asegura que, si bien las naciones en general han avanzado en la planificación de ese tipo de proyectos, aún existen enormes brechas en el financiamiento para los países en desarrollo y para brindar una protección real contra los impactos climáticos como sequías, inundaciones y el aumento del nivel del mar.
El documento resalta que se necesita aumentar urgentemente los fondos públicos y privados destinados a la adaptación y lograr un cumplimiento más rápido de los proyectos.
“La dura verdad es que el cambio climático está sobre nosotros. Sus impactos se intensificarán y afectarán con más fuerza a los países y comunidades vulnerables, incluso si cumplimos los objetivos del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global de este siglo muy por debajo de los 2 grados centígrados y perseguir los 1,5°C”, aseguró Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa, durante el lanzamiento del informe.
La agencia explica que también es prioridad hallar soluciones basadas en la naturaleza localmente apropiadas para abordar desafíos sociales, brindar bienestar humano y a la vez beneficios para la biodiversidad al proteger, gestionar sosteniblemente y restaurar ecosistemas.
El Acuerdo de París requiere que todos sus signatarios planifiquen e implementen medidas de adaptación mediante planes nacionales de adaptación, el monitoreo de los efectos del cambio climático e inversiones en un futuro verde.
El Informe sobre la Brecha de Adaptación 2020 del PNUMA encuentra la acción está muy rezagada. Si bien las naciones han avanzado en la planificación e implementación, siguen existiendo enormes brechas, en particular en el financiamiento para los países en desarrollo y en llevar los proyectos de adaptación a una etapa en la que se traduzcan en reducciones reales de los riesgos climáticos.
El informe enfatiza el papel de las soluciones basadas en la naturaleza: acciones apropiadas a nivel local que aborden desafíos sociales, como el cambio climático, y brinden beneficios para el bienestar humano y la biodiversidad mediante la protección, la gestión sostenible y la restauración de los ecosistemas naturales o modificados.
El análisis de la planificación de la adaptación muestra un panorama contradictorio en cuanto a la consecución de los objetivos fijados. Actualmente, no es posible evaluar la adecuación y eficacia de la planificación de la adaptación, ya que no existe consenso en torno a las definiciones y enfoques de evaluación de estos aspectos. No obstante, sí es posible examinar las dimensiones importantes que influyen en ellos, a saber: exhaustividad, inclusividad, aplicabilidad, integración, supervisión y evaluación, subraya el informe.
Acciones que reducen los costos
Según la investigación del Programa, rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero reducirá los impactos y costos asociados con el cambio climático. Alcanzar el objetivo de 2°C del Acuerdo de París podría limitar las pérdidas en el crecimiento anual hasta un 1,6%, en comparación con el 2,2% de la trayectoria de 3°C.
La agencia de la ONU resalta que los países deben tener en cuenta su reciente Informe sobre Brecha de Emisiones que pide que, tras la pandemia, se haga una reconstrucción más verde que cuente contribuciones a nivel nacional que incluyan nuevos compromisos de llegar a la neutralidad de carbono en las próximas décadas. Si las emisiones globales continúan aumentando no habrá planes de adaptación que puedan cubrir los niveles de riesgo, advierten los expertos.
El mundo también tiene la obligación y responsabilidad moral de planificar, financiar y ejecutar la forma en la que han de adaptarse al cambio climático las naciones menos responsables del calentamiento global, pero con mayor riesgo, aseguran los expertos.
Si bien se espera que la pandemia de COVID-19 afecte la capacidad de los países para adaptarse al cambio climático, invertir en esta área es una decisión económica sólida, asegura el informe. La Comisión Global de Adaptación en 2019 estimó que una inversión de 1,8 billones de dólares en medidas de adaptación generaría un retorno de 7,1 billones de dólares en costos evitados y otros beneficios.
Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)