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Más uso de dinero para campañas políticas suman dudas sobre la transparencia, dice analista

Un análisis del politólogo Guzmán Ibarra advierte que, aunque crecen los gastos declarados por precandidatos, el sistema sigue sin garantizar un control efectivo sobre el dinero real utilizado en campaña.

29 Marzo de 2026
29 Marzo de 2026
Elecciones municipales 2026.
Elecciones municipales 2026. Web.

El financiamiento político de las campañas proselitistas vuelve a instalarse en el centro del debate político de cara a las internas partidarias del próximo 7 de junio. Un análisis exclusivo para el diario El Nacional del politólogo Guzmán Ibarra señala que, si bien se observa un incremento en los gastos declarados por los precandidatos, esto no necesariamente implica una mayor transparencia en el uso de los recursos.

"Hay tres lecturas preliminares que podemos hacer, aun sin contar con los números finales de los presupuestos de campaña reportados por los precandidatos a intendentes", mencionó.

La primera lectura, según Guzmán, es que en comparación con procesos electorales anteriores, existe una tendencia a reportar mayores montos en los presupuestos de campaña. Sin embargo, el principal problema sigue siendo la brecha entre lo declarado y lo efectivamente gastado.

 "A diferencia de la elección anterior, se observa una tendencia a incrementar el reporte de gastos. Esto puede interpretarse como el inicio de un avance en la formalización, buscando que lo declarado se aproxime más a lo que realmente se va a invertir; a pesar de que todavía existen casos que han declarado 'gasto cero'", advirtió.

El politólogo señaló que el actual diseño institucional permite que los informes presentados ante la Justicia Electoral funcionen, en muchos casos, como una formalidad. "Lo que ocurre es que no existe un análisis de correspondencia entre el gasto real y el reporte; el examen que realiza el TSJE se limita a un análisis documental de lo que los precandidatos manifiestan haber gastado", apuntó.

Ante esto, indicó que en la práctica, los precandidatos pueden gastar cien veces más y, debido a los altos niveles de informalidad, esto nunca se podría determinar con precisión. 

"Hay que recordar también que, aunque el sistema incluye la bancarización como mecanismo de control, todos los desembolsos que se realizan en efectivo y sin factura escapan a cualquier fiscalización", alertó. 

Otra de las lecturas que hace el experto es que esta situación se amplifica con el voto preferente, que traslada el peso del financiamiento a cada precandidato y multiplica la cantidad de campañas en competencia.

"Por la lógica del voto preferente, también gestionan sus propios gastos de campaña, lo que amplifica el problema. Recordemos que, con el voto preferente, cada precandidato financia su propia campaña; por lo tanto, terminamos teniendo casi tantas campañas como precandidatos", añadió.

También sostiene que otra lectura clave es la desigualdad en el acceso a recursos. En este sentido, dijo que los precandidatos del Partido Colorado, en general, cuentan con mayores capacidades financieras y organizacionales, respaldadas por estructuras territoriales consolidadas. 

Para Guzmán, esto se da en un escenario con un sistema donde los postulantes deben competir incluso entre sí dentro de sus propios partidos por lo que disponer de más recursos se vuelve determinante.

"En los hechos, lo que ha sucedido con este nuevo sistema es que el gasto se ha duplicado, como mínimo. Pero, por lo que mencioné al principio, esa magnitud no se verá necesariamente reflejada en las declaraciones oficiales", afirmó.

En conclusión, en este escenario, el aumento del caudal económico en las internas convive con un sistema de control aún débil, lo que mantiene abiertas las dudas sobre la transparencia y equidad en la competencia electoral.

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