Lamentan "manipulación política" del Poder Judicial
A su criterio, el año dejó más preguntas que resultados y un Estado que no logra mostrar avances concretos pese a las herramientas otorgadas por el Congreso.
Para el legislador, el clima político estuvo marcado por episodios que erosionan la confianza pública, entre ellos filtraciones, denuncias de presión sobre el sistema judicial y hechos aún no esclarecidos que golpearon al Parlamento. Espínola afirmó que la utilización del Ministerio Público y del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados con fines políticos terminó por consolidar un escenario donde la independencia judicial queda en entredicho. Mencionó el caso del fiscal Aldo Cantero como ejemplo de una Justicia que, según dijo, actúa condicionada por intereses partidarios y no con plena libertad para aplicar la ley.
El diputado también apuntó contra el desempeño del Poder Ejecutivo, al que reprochó una falta generalizada de resultados. Señaló que existen ministros que, lejos de rendir cuentas, se amparan en privilegios y protagonizan prácticas que describió como perversas, en un contexto de inseguridad, represión de manifestaciones juveniles y un sistema de salud debilitado. En ese sentido, cuestionó duramente la gestión sanitaria por muertes de menores sin explicaciones convincentes y por inauguraciones que calificó como apuradas y meramente simbólicas.
En materia de infraestructura, Espínola fue especialmente crítico. Afirmó que el Gobierno no logró concretar grandes obras pese a contar con mayorías parlamentarias y aprobaciones presupuestarias sin precedentes. Utilizó la expresión popular de que no se hizo "ni un tatakua" para graficar lo que considera una parálisis en áreas clave, mientras el Estado acumula deudas y la población enfrenta dificultades crecientes para llegar a fin de mes.
El legislador también cuestionó la falta de transparencia y rendición de cuentas del presidente, aludiendo a esquemas de manejo poco claros y a escándalos que involucraron a figuras del Ejecutivo. En ese marco, mencionó al titular de Petropar, Eddie Jara, por un episodio que, según sostuvo, evidenció una desconexión entre la conducta personal y las responsabilidades institucionales. Sumó críticas al contralor general, Camilo Benítez, a quien acusó de actuar con criterios políticos.
Finalmente, Espínola apuntó al cartismo por lo que describió como un efecto búmeran en la intervención a municipios opositores. Sostuvo que el uso de organismos de control con fines políticos terminó fortaleciendo a figuras como el intendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto, quien —según su análisis— pasó de ser un actor local a proyectarse como referente nacional a partir de esas disputas. Para el diputado, el balance general es el de un Gobierno que desperdició una oportunidad histórica de mostrar gestión y dejó abiertas incógnitas profundas sobre el rumbo institucional del país.