Entre la deuda histórica y la resistencia

¿La paridad política llegó para quedarse o volverá a fracasar en el Congreso?

El proyecto de Éver Villalba que propone listas 50/50 con alternancia vuelve a poner en tensión a los partidos tradicionales y reaviva una discusión histórica sobre la participación femenina en los espacios de poder.
Congreso Nacional. El Nacional

El proyecto de ley presentado por el senador liberal Éver Villalba, que busca establecer la paridad 50/50 en las listas electorales con alternancia obligatoria entre hombres y mujeres, vuelve a poner sobre la mesa un debate que Paraguay arrastra desde hace más de una década: el acceso real de las mujeres a los espacios de poder.

La propuesta llega en un momento clave: dentro del propio Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) se discute incluso la posibilidad de reducir la cuota femenina al 20%, lo que significaría un retroceso frente a los avances conquistados en años anteriores. 

Villalba plantea lo contrario: blindar en la Ley lo que muchos sectores sociales consideran una deuda histórica con las mujeres, que representan prácticamente la mitad del electorado pero ocupan apenas una fracción de los cargos electivos.

Representación femenina en el Senado.

Siempre en debate

No es la primera vez que se habla de paridad. Proyectos anteriores, como los impulsados en 2014, 2016 y 2018, lograron cierto respaldo inicial, pero fueron desnaturalizados en el Congreso. Las modificaciones de la Cámara de Diputados, que suavizaron las cláusulas centrales de paridad y alternancia, terminaron dejando las iniciativas sin fuerza real. Esa memoria legislativa alimenta la desconfianza de los colectivos feministas y de organizaciones de la sociedad civil, que temen que la discusión actual siga el mismo derrotero.

El impacto 

El impacto potencial de una ley de paridad es indiscutible. En lo político, obligaría a los partidos a modificar la manera en que diseñan sus listas, garantizando una representación más equitativa. En lo institucional, podría abrir paso a liderazgos femeninos en espacios donde predominan los hombres desde hace décadas. Sin embargo, también aparecen los riesgos: si no se acompañan de mecanismos de control y sanción, las normas podrían quedarse en letra muerta, como ocurrió en experiencias anteriores.

La resistencia parte de sectores tradicionales de los partidos, que sostienen que la paridad debe surgir del mérito y no de una imposición legal. Este discurso, recurrente en el debate, refleja el trasfondo cultural: un sistema político estructurado sobre lógicas de poder históricamente masculinas, en las que la mujer sigue teniendo un rol minoritario.

Una discusión necesaria

Más allá de las posturas, el proyecto de Villalba reaviva una discusión necesaria. Su destino en el Congreso es incierto, pues depende de un delicado equilibrio de fuerzas, no solo entre oficialismo y oposición, sino dentro de cada partido. Lo que está en juego no es solo un cambio normativo, sino la posibilidad de que Paraguay dé un salto cualitativo hacia una democracia más representativa.

Representación femenina en Diputados.