La democracia está muriendo
En La República, Platón señala que la democracia es una forma agradable de anarquía que, a su turno, como cualquier otro régimen, se derrumba por sus propias contradicciones. Es decir, para él este era un sistema de gobierno excluyente e imperfecto. Al igual que de la aristocracia nacería la oligarquía, una democracia fallida cede su lugar a la tiranía. Platón también proponía determinar la naturaleza de la justicia, ya que consideraba que ninguna comunidad humana puede subsistir sin ella; condición fundamental del nacimiento de la vida del Estado.
La democracia en Paraguay está siendo violentada mientras que el Gobierno parece haber renunciado a dar garantía en el cumplimiento de las leyes con igualdad para todos los ciudadanos en aras de mantener un Estado de Derecho. Vamos camino a una anarquía y, por lo tanto, hacia un nuevo sistema político aún más imperfecto y excluyente que el anterior.
El Paraguay vivió dos semanas en una situación de caos y desorden, propios de un sistema anárquico. Donde sectores pertenecientes a gremios de camioneros, labriegos y otras fuerzas agrupadas, en forma prepotente y armados con palos, piedras y otros elementos, cortaron rutas dejando al país inmovilizado, lo que ocasionó enormes pérdidas -a la ya alicaída economía nacional- e interrumpiendo el desplazamiento de la ciudadanía en el territorio nacional, afectando hasta la misma asistencia de alumnos a las instituciones educativas.
“Autoridades de facto” pasaron a ocupar las rutas nacionales con la cómplice omisión de hacer respetar el cuerpo normativo vigente. Ante el caos reinante, el Gobierno debe mostrar firmeza. La crisis económica y social que se vive actualmente en el Paraguay es algo que se debe manejar sin ceder el poder a grupos que amenazan o chantajean, coartando la libertad de terceros. Los bloqueos de rutas, pasan de ser un mecanismo de presión para alcanzar soluciones o posibles salidas a convertirse en un sistema de poder y es así donde empieza el descontrol.
El miedo, la inacción, la falta de sanciones y los beneficios que alcanzan solamente a ciertos grupos de poder están logrando paralizar el desarrollo del Paraguay, ante la sumisión de un Gobierno que no encuentra el rumbo para resolver las crisis económicas y sociales. El futuro es incierto.
Estamos en una democracia, pero no educamos al pueblo; nuestro ciudadano no es demócrata. Una confrontación armada no nos lleva a nada. No necesitamos una guerra civil, sino un modelo incluyente y justo para todos los sectores e iniciar una reforma educativa, que permitirá tener acceso a los medios de producción a la era del conocimiento.
Una vez más, la improvisación nos está llevando por el camino equivocado como país, y si el Gobierno sigue sin reaccionar o si sigue tomando decisiones desacertadas, las consecuencias serán aún más graves. Con subsidios y soluciones parche no se acaba el problema, al contrario. ¿Por cuánto tiempo más van a ceder ante la manipulación de estos sectores? Para lograr una salida beneficiosa para todos los ciudadanos se debe tener estrategias y un plan de crisis que se tiene que ejecutar en forma. Los próximos meses no se avizoran con buenas perspectivas a nivel económico, entonces urgen que las autoridades tomen acción. A este paso, la democracia está muriendo.
D.D.W.S.