La democracia está muriendo

27 Marzo de 2022
27 Marzo de 2022
La democracia está muriendo
La democracia está muriendo

En La República, Platón señala que la democracia es una forma agradable de anarquía que, a su turno, como cualquier otro régimen, se derrumba por sus propias contradicciones. Es decir, para él este era un sistema de gobierno excluyente e imperfecto. Al igual que de la aristocracia nacería la oligarquía, una democracia fallida cede su lugar a la tiranía. Platón también proponía determinar la naturaleza de la justicia, ya que consideraba que ninguna comunidad humana puede subsistir sin ella; condición fundamental del nacimiento de la vida del Estado.

La democracia en Paraguay está siendo violentada mientras que el Gobierno parece haber renunciado a dar garantía en el cumplimiento de las leyes con igualdad para todos los ciudadanos en aras de mantener un Estado de Derecho. Vamos camino a una anarquía y, por lo tanto, hacia un nuevo sistema político aún más imperfecto y excluyente que el anterior.

El Paraguay vivió dos semanas en una situación de caos y desorden, propios de un sistema anárquico. Donde sectores pertenecientes a gremios de camioneros, labriegos y otras fuerzas agrupadas, en forma prepotente y armados con palos, piedras y otros elementos, cortaron rutas dejando al país inmovilizado, lo que ocasionó enormes pérdidas -a la ya alicaída economía nacional- e interrumpiendo el desplazamiento de la ciudadanía en el territorio nacional, afectando hasta la misma asistencia de alumnos a las instituciones educativas.

“Autoridades de facto” pasaron a ocupar las rutas nacionales con la cómplice omisión de hacer respetar el cuerpo normativo vigente. Ante el caos reinante, el Gobierno debe mostrar firmeza. La crisis económica y social que se vive actualmente en el Paraguay es algo que se debe manejar sin ceder el poder a grupos que amenazan o chantajean, coartando la libertad de terceros. Los bloqueos de rutas, pasan de ser un mecanismo de presión para alcanzar soluciones o posibles salidas a convertirse en un sistema de poder y es así donde empieza el descontrol.

El miedo, la inacción, la falta de sanciones y los beneficios que alcanzan solamente a ciertos grupos de poder están logrando paralizar el desarrollo del Paraguay, ante la sumisión de un Gobierno que no encuentra el rumbo para resolver las crisis económicas y sociales. El futuro es incierto.

Estamos en una democracia, pero no educamos al pueblo; nuestro ciudadano no es demócrata. Una confrontación armada no nos lleva a nada. No necesitamos una guerra civil, sino un modelo incluyente y justo para todos los sectores e iniciar una reforma educativa, que permitirá tener acceso a los medios de producción a la era del conocimiento.

Una vez más, la improvisación nos está llevando por el camino equivocado como país, y si el Gobierno sigue sin reaccionar o si sigue tomando decisiones desacertadas, las consecuencias serán aún más graves. Con subsidios y soluciones parche no se acaba el problema, al contrario. ¿Por cuánto tiempo más van a ceder ante la manipulación de estos sectores? Para lograr una salida beneficiosa para todos los ciudadanos se debe tener estrategias y un plan de crisis que se tiene que ejecutar en forma. Los próximos meses no se avizoran con buenas perspectivas a nivel económico, entonces urgen que las autoridades tomen acción. A este paso, la democracia está muriendo.

D.D.W.S.

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