El Partido Colorado atraviesa una etapa de profundos movimientos internos que, lejos de ser aislados, forman parte de un proceso de reconfiguración acelerada de sus liderazgos.
Así lo explica el analista político Camilo Filártiga, quien sostiene que el inicio del ciclo electoral, con las municipales del 2026 y las presidenciales del 2028 en el horizonte, está obligando a los distintos sectores a reposicionarse y disputar espacios de poder.
"Esos hitos electorales reconfiguran el equilibrio de poderes al interior del partido y sobre todo reconfiguran los liderazgos al interior del partido", expresó en entrevista con el diario El Nacional.
Este escenario, señala Filártiga, tensiona especialmente al oficialismo, que no logra satisfacer la demanda de cargos y protagonismo de todos los actores colorados.
La consecuencia directa es una redistribución de fuerzas que se expresa en nuevas alianzas, rupturas silenciosas y candidaturas que emergen con fuerza. Entre ellas, la de Hugo Velázquez para la presidencia de la Asociación Nacional Republicana (ANR), que se suma a la reciente alianza entre Nicanor Duarte Frutos y Honor Colorado, dos movimientos que alteran notablemente el equilibrio interno.
La disputa también se traslada al plano municipal, donde compiten figuras como Arnaldo Samaniego, Daniel Centurión y otros dirigentes que buscan capitalizar el nuevo escenario. Para las elecciones generales del 2028, comienzan a perfilarse actores con peso propio, como Lilian Samaniego, Arnaldo Wiens y el empresario el senador Luis Pettengill, quienes ya se posicionan con miras a la contienda nacional.
Dos modelos
Filártiga identifica, además, una tendencia clave: la existencia de dos modelos de liderazgo en pugna dentro de la ANR. Honor Colorado impulsa figuras más jóvenes, con un perfil modernizante o incluso de outsider, buscando un relato de renovación y frescura política. La eventual candidatura de Pedro Alliana para el 2028 ejemplifica esa estrategia generacional y el de Camilo Pérez, para la intendencia de Asunción.
En contraste, la disidencia colorada apuesta a liderazgos tradicionales, con trayectoria acumulada y fuerte arraigo en las bases partidarias. Allí se ubican nombres como Lilian Samaniego, Arnaldo Wiens, Arnaldo Samaniego, Daniel Centurión y el propio Hugo Velázquez. Se trata de una corriente de liderazgo más identitario que reafirma los plazos partidarios.
Futuro de la ANR
En este choque de estilos, renovación modernizante versus continuidad tradicional, se juega buena parte del futuro inmediato de la ANR.
La disputa por la presidencia del partido, así como la definición de candidaturas municipales y nacionales, forman parte de un mismo proceso: la lucha por quién tendrá la capacidad de conducir al coloradismo en el ciclo electoral que se avecina.
"El escenario electoral que se viene, tanto en materia municipal como en materia presidencial de las elecciones generales, es lo que acelera esta reconfiguración de liderazgos internos en el Partido Colorado", concluyó.

