PolíticaCooperación militar en debate

Julieta Heduvan sobre acuerdo SOFA: "Estados Unidos no cede en la inmunidad, y ahí está el punto más sensible"

El acuerdo recientemente aprobado en Paraguay abre una nueva etapa en la relación bilateral con Washington. Aunque el Gobierno lo presenta como una herramienta clave contra el crimen organizado, especialistas advierten sobre "zonas grises" en su implementación y sus implicancias reales.

19 Abril de 2026
19 Abril de 2026
Lic. Julieta Heduvan, experta en Relaciones Internacionales y en Política Exterior de paraguaya.
Lic. Julieta Heduvan, experta en Relaciones Internacionales y en Política Exterior de paraguaya. Gentileza.

La aprobación del Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA) entre Paraguay y Estados Unidos marca un punto de inflexión en la política de defensa del país. Firmado en diciembre de 2025 y sancionado por el Congreso en marzo de 2026, el instrumento establece un marco jurídico para la presencia temporal de personal militar y civil estadounidense en territorio paraguayo.

En términos formales, el acuerdo no introduce una figura inédita. 

Se trata de un modelo ampliamente utilizado por Washington con países aliados, que regula aspectos operativos, administrativos y jurisdiccionales para misiones conjuntas, entrenamientos y asistencia técnica. Sin embargo, como señala la analista internacional Julieta Heduvan, al diario El Nacional su relevancia en Paraguay radica en que "normaliza" y amplía un esquema de cooperación que antes operaba con mayores limitaciones.

"No se trata de un instrumento excepcional, sino de un modelo relativamente estándar en la cooperación en seguridad que Washington impone a sus socios. En el caso paraguayo, se inscribe en una relación bilateral que históricamente ha sido fluida en materia de defensa, aunque es por supuesto un acuerdo mucho más amplio que implica una normalización que anteriormente estaba más limitada", apuntó.

Actualmente, el Gobierno paraguayo defiende el SOFA como una herramienta clave para enfrentar amenazas complejas como el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo. Desde esta perspectiva, el acuerdo permitiría mejorar capacidades operativas, acceder a tecnología y profesionalizar las Fuerzas Armadas, en un contexto donde el propio Estado reconoce limitaciones estructurales.

"Zonas grises"

No obstante, el alcance real del acuerdo es uno de los puntos más debatidos. Si bien establece que la presencia estadounidense será temporal y vinculada a misiones específicas, no fija plazos máximos claros. Además, habilita el ingreso y movimiento de personal militar con relativa flexibilidad, lo que, según Heduvan, deja "zonas grises relevantes" en los mecanismos de control y supervisión por parte del Estado paraguayo.

"Aunque la presencia está definida como temporal, no existe un plazo máximo claramente estipulado. A su vez, el acuerdo facilita el ingreso, salida y movimiento del personal estadounidense con documentación propia, pero no detalla con precisión los mecanismos de supervisión o notificación por parte de las autoridades paraguayas. Este tipo de ambigüedad es lo que genera parte de la preocupación", aclaró.

La inmunidad y soberanía

Heduvan expresó que el aspecto más sensible, sin embargo, es el régimen de inmunidad. 

Formalmente, Paraguay mantiene intacta su potestad de firmar, modificar o rescindir el acuerdo. Pero en la práctica, la combinación de inmunidad jurídica y ambigüedad operativa plantea interrogantes sobre el margen real de control estatal.

"Como en otros acuerdos similares, Estados Unidos no suele ceder en este aspecto, lo que implica que su personal queda fuera de la jurisdicción local en todos los casos. Esto abre un debate legítimo sobre soberanía, no tanto en términos formales ya que Paraguay mantiene la potestad de firmar y eventualmente rescindir el acuerdo, sino en términos de control efectivo y capacidad de supervisión", alertó la especialista.

Este punto ha sido el principal foco de críticas políticas y sociales, al considerar que limita la capacidad del país de ejercer control efectivo dentro de su territorio.

Contexto geopolítico

Para Julieta, el contexto geopolítico también resulta clave para entender el acuerdo. La firma del SOFA se inscribe en un proceso más amplio de acercamiento entre Paraguay y Estados Unidos, en el marco de una estrategia de Washington para reforzar su presencia en América Latina. 

A su vez, Asunción consolida su posición como uno de los aliados más cercanos de EE. UU. en la región, en línea con la política exterior del gobierno de Santiago Peña.

"El gobierno paraguayo acepta la cooperación con Estados Unidos como una herramienta para mejorar la calidad de la inteligencia, profesionalizar fuerzas y acceder a recursos que de otro modo serían difíciles de obtener. No obstante, también hay que tener en cuenta que el interés de cooperación de Estados Unidos no es altruista sino que tiene una gran arista geopolítica", explica la experta. 

Sin embargo, advierte finalizando que "este es un punto central que puede generar tensiones con los vecinos, especialmente con Brasil, que ve con alarma la cooperación sin limitaciones que concede Paraguay a Estados Unidos", concluyó.

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