Inminente aumentazo de combustibles: G. 700 por litro
La reciente escalada del conflicto entre Israel e Irán empieza a tener efectos palpables en Paraguay, donde el precio de los combustibles se encuentra bajo una inminente presión alcista. La Cámara de Distribuidora Paraguaya de Combustibles (Cadipac) advirtió que el ajuste local ya se está cocinando y podría concretarse antes de fin de mes, con un aumento que rondaría entre G. 600 y G. 700 por litro.
Miguel Bazán, titular de Cadipac, confirmó que los precios internacionales de los hidrocarburos ya han comenzado a moverse al alza producto del conflicto geopolítico en Medio Oriente. Según el dirigente, el aumento se debe a que no solo están comprometidas las operaciones de Irán, sino también las de otros grandes productores que dependen del Estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico para el comercio de petróleo a nivel global.
"La situación en Medio Oriente es cada vez más crítica. La tensión afecta no solo a Irán, sino a todos los países vecinos cuyas exportaciones de crudo dependen del mismo canal marítimo. El riesgo y los costos de flete suben, y eso ya se refleja en los precios internacionales", explicó Bazán.
Efecto casi automático cuando hay alza, pero demoras cuando hay bajas
Lo que genera mayor molestia entre consumidores y analistas locales es la asimetría con la que reaccionan los emblemas ante las variaciones internacionales del crudo. Mientras que una baja en el precio suele tardar semanas —incluso meses— en reflejarse en el surtidor, cuando se trata de una suba, el traslado al consumidor paraguayo ocurre casi de inmediato.
"Siempre es la misma excusa: que hay stock comprado a otro precio, que están esperando agotar el inventario. Pero basta que el precio internacional suba un poco para que en cuestión de días el litro en Paraguay ya esté más caro", critican desde asociaciones de usuarios.
Esto, en un contexto en el que la economía paraguaya sufre un prolongado desgaste por la inflación, el encarecimiento del costo de vida y un poder adquisitivo cada vez más erosionado.
Del alivio de mayo a la tormenta de junio
En mayo se había registrado una leve baja en los precios del combustible en algunos emblemas del país, lo que había significado un respiro para los bolsillos ciudadanos. Sin embargo, la situación cambió bruscamente con los acontecimientos de las últimas semanas en Medio Oriente.
El barril de Brent, que había retrocedido hasta los 72 dólares, volvió a subir fuertemente, alcanzando los 76,45 dólares tras los ataques aéreos entre Israel e Irán y los temores de una posible participación militar de Estados Unidos. Incluso con una ligera corrección bajista posterior, el mercado permanece en estado de alta volatilidad.
De acuerdo con la agencia EFE, el precio del crudo tipo WTI llegó a escalar un 7,26 % en apenas una jornada, debido al nerviosismo de los inversores sobre una eventual interrupción en el suministro de petróleo desde la región del Golfo Pérsico.
Copetrol también advierte sobre ajustes locales
Jorge Cáceres, gerente de la empresa Copetrol, también expresó su preocupación por los efectos inmediatos del conflicto en la cotización del diésel y demás derivados. Señaló que el impacto en el precio del diésel fue de entre 7 % y 8 % apenas horas después de los primeros reportes de ataques entre los países involucrados.
"La incertidumbre es el primer efecto. No se sabe si habrá cortes de suministro, pero el mercado reacciona por las dudas, y eso nos golpea directamente", expresó el empresario.
OPEP aumenta proyecciones de demanda y el escenario se complica más
A este panorama se suman las nuevas proyecciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que elevó su estimación de demanda mundial para los próximos años. Se espera que en 2025 la producción requerida supere los 42,7 millones de barriles diarios y que en 2026 la cifra ascienda a 43,1 millones. Esto complica aún más la estabilidad de los precios en el mediano plazo.
Analistas de la consultora internacional StoneX también prevén un rebote en el precio de los combustibles en Paraguay si persiste el actual escenario bélico, especialmente por la dependencia absoluta del país respecto a la importación de combustibles refinados.
Sin blindaje local y con una Petropar debilitada
El impacto es más fuerte por la escasa capacidad de intervención del Estado. Petropar, la estatal petrolera paraguaya, ha ido perdiendo participación de mercado. De haber abarcado el 20 % del suministro nacional, hoy apenas llega al 7 %, lo que deja al mercado completamente en manos de privados.
Esto significa que no hay margen para una política de precios contracíclica que amortigüe las alzas internacionales, y los consumidores paraguayos quedan expuestos a los vaivenes del mercado global con muy poca protección.
Una tormenta perfecta para el bolsillo ciudadano
Con una economía debilitada, una inflación persistente, salarios congelados y una creciente dependencia del transporte motorizado, el anuncio de nuevas subas en los precios del combustible representa un duro golpe para la ciudadanía. Y lo peor es que el ajuste aún no se concretó, pero ya está en marcha.
Los emblemas ya manejan sus propios cálculos de costos y, aunque las fechas no son oficiales, todo indica que la suba se haría efectiva en la última semana de junio. Mientras tanto, los paraguayos vuelven a prepararse para otro embate económico sin que exista, por ahora, un plan claro para mitigar sus efectos.




