PolíticaSector público

Inicio de clases entre las carencias de siempre

El año lectivo 2026 arranca con escuelas en condiciones precarias, alumnos sin mobiliario básico y un programa Hambre Cero que acumula millonarias deudas, reflejando que los problemas estructurales del sistema educativo siguen intactos.

25 Febrero de 2026
25 Febrero de 2026
Clases en sector público.
Clases en sector público. Web.

El inicio de clases en el sistema educativo público volvió a exhibir una postal repetida en gran parte del país: edificios deteriorados, aulas insuficientes, falta de mobiliario y carencias básicas que afectan a niños, niñas y adolescentes desde el primer día. Aunque no todas las instituciones atraviesan la misma realidad, en numerosos distritos del interior las condiciones distan de ser las mínimas para garantizar un aprendizaje adecuado.

Infraestructura al límite en el interior

En el distrito de Arroyito, departamento de Concepción, dos instituciones educativas comenzaron el año lectivo en condiciones extremas. En una escuela ubicada en un asentamiento rural, estudiantes del séptimo grado deben abandonar el aula durante las horas de mayor calor y desarrollar las clases bajo la sombra de un árbol, debido a las altas temperaturas y a la precariedad de la estructura de madera y techo de zinc donde funcionan.

El local cuenta con un único sanitario fuera de servicio, pisos deteriorados y deficiencias en la instalación eléctrica. Las paredes presentan grietas y filtraciones que, en días de lluvia, obligan a suspender actividades o a reorganizar las clases como se pueda.

 

En otra institución del mismo distrito, casi 80 alumnos del segundo ciclo iniciaron las clases también a la intemperie. Un pabellón clausurado por riesgo de inundación dejó sin aulas disponibles a los cursos de cuarto, quinto y sexto grado. Cada lluvia anega las salas y obliga a perder horas pedagógicas para limpieza y reacondicionamiento.

Casos como estos se repiten en distintos puntos del país, especialmente en comunidades rurales o de difícil acceso, donde la inversión en infraestructura no acompaña el crecimiento de la matrícula ni las necesidades básicas del sistema.

Sin mobiliario ni condiciones mínimas

A las deficiencias edilicias se suma la falta de equipamiento esencial. En Pedro Juan Caballero, en la escuela Ramón Indalecio Cardozo, padres denunciaron que alumnos deben asistir a clases sin sillas, compartiendo pupitres o improvisando asientos. La situación refleja un problema estructural: el déficit de mobiliario escolar que año tras año vuelve a evidenciarse al inicio del calendario académico.

En otros establecimientos, directores y docentes señalan carencias de ventiladores, tableros, materiales didácticos y equipos básicos para el desarrollo normal de las actividades. En contextos de temperaturas que superan fácilmente los 40 grados, las aulas sin ventilación adecuada se convierten en espacios prácticamente inhabitables.

Hambre Cero: deuda millonaria y advertencia de proveedoras

A este escenario se suma la incertidumbre en torno al programa Hambre Cero, eje central de la política social en el ámbito escolar. La Cámara Paraguaya de Alimentación Escolar advirtió que el Ejecutivo no cumplió con la promesa de cancelar la deuda acumulada con las empresas proveedoras antes del inicio de clases.

Según los datos brindados por el gremio, la deuda correspondiente a los últimos meses del año pasado ronda los 75 millones de dólares y, lejos de disminuir, sigue aumentando con el reinicio del servicio. El costo diario del programa se estima en aproximadamente 1,7 millones de dólares a nivel nacional.

Si bien las proveedoras iniciaron nuevamente la distribución de almuerzos y meriendas confiando en que se regularicen los pagos, varias empresas reconocen estar financieramente asfixiadas. Algunas dependen de créditos bancarios para sostener la provisión y advierten que analizarán medidas en marzo si no se concreta una solución.

El incumplimiento impacta no solo en las firmas adjudicadas, sino también en la estabilidad del propio programa, que resulta fundamental para miles de estudiantes que dependen de la alimentación escolar como principal sustento diario.

Una brecha que persiste

El contraste es evidente: mientras el discurso oficial resalta avances y cobertura ampliada, en numerosas comunidades la realidad muestra aulas bajo árboles, sanitarios inutilizables, mobiliario insuficiente y servicios sostenidos con deudas acumuladas.

Si bien no todas las escuelas públicas enfrentan estas condiciones, la cantidad de casos registrados en distintos departamentos confirma que el sistema educativo arrastra déficits estructurales que reaparecen cada febrero. La combinación de infraestructura deteriorada, falta de equipamiento y tensiones financieras en programas clave como Hambre Cero vuelve a poner en el centro del debate la planificación y ejecución del presupuesto educativo.

Para miles de estudiantes del interior, el año lectivo 2026 comenzó con la voluntad de aprender intacta, pero en escenarios que evidencian que el desafío no es solo pedagógico, sino también profundamente estructural.

Últimas noticias