¿Herramienta de control o instrumento que vulnera derechos? Debate sobre polígrafo en la Policía
La implementación del polígrafo dentro de los procesos de evaluación de la Policía Nacional volvió a dividir posturas en el ámbito político e institucional. La medida generó malestar incluso entre sectores cercanos a la clase política, en medio de un debate sobre la transparencia, la rendición de cuentas y la influencia partidaria dentro de las fuerzas del orden.
El exministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD), Luis Rojas, defendió el uso del polígrafo como una herramienta útil y precisa, siempre que se aplique con rigurosidad técnica y ética. Explicó que el examen mide reacciones fisiológicas involuntarias y puede servir como apoyo en investigaciones, aunque no debe considerarse una prueba concluyente.
Rojas recordó que en la SENAD las pruebas eran obligatorias por decreto, lo que generaba incertidumbre incluso entre funcionarios honestos al ver que algunos colegas sospechados de corrupción superaban el examen.
Subrayó que el uso del polígrafo debe ser voluntario y que existen contramedidas para manipular resultados, aunque sigue siendo, a su criterio, "lo más preciso disponible" en contextos de seguridad. También advirtió sobre la necesidad de protocolos claros para evitar que la herramienta "se prostituya".
Por su parte, el senador Rafael Filizzola cuestionó la falta de transparencia en el proceso de ascensos dentro de la Policía, al considerar que la aplicación del polígrafo se está utilizando como pretexto para excluir a oficiales sin derecho a defensa.
"En una República, la confianza se construye con transparencia. Pero la opacidad del proceso de ascensos, usando el polígrafo como excusa, está destruyendo la carrera de oficiales destacados. No dimensionan el daño institucional", afirmó.
Filizzola denunció que los resultados de las pruebas se manejan de manera reservada, sin que los afectados puedan conocerlos, y que todo el procedimiento depende de un oficial militar de bajo rango, ajeno a la estructura policial.
"¿Cómo sabemos si el poligrafista no alteró la prueba, o si el informe no fue manipulado?", cuestionó el legislador, alertando sobre el daño institucional que podría causar esta práctica.
Nuevo proyecto
En medio de la controversia, el senador Ever Villalba presentó la semana pasada un proyecto de ley que busca derogar el uso del polígrafo como requisito para los ascensos dentro de la Policía Nacional. Argumentó que esta práctica "atenta contra la dignidad del uniformado" y carece de sustento científico.
"El polígrafo es indigno y vulnera la integridad de los efectivos policiales", sostuvo Villalba, quien pidió que las promociones se basen en criterios objetivos y verificables, y no en una prueba que "no tiene respaldo legal suficiente".
Propuso, en cambio, fortalecer el control interno a través de evaluaciones patrimoniales y la trazabilidad de los bienes de los altos mandos. "Debe hacerse un estudio de correspondencia de aquellos que no pueden justificar el origen de su patrimonio", subrayó.
La discusión sobre el uso del polígrafo refleja las tensiones entre la necesidad de depurar la institución policial y las garantías de los derechos individuales, en un contexto donde la credibilidad y la independencia de la Policía Nacional continúan siendo objeto de cuestionamientos.



