Las declaraciones del secretario de Estado se producen días después de que el propio Riera lanzara duros cuestionamientos contra actores a los que calificó como oportunistas que intentan sacar rédito político de la situación de salud del líder de Honor Colorado, Horacio Cartes, quien se encuentra en proceso de recuperación tras una intervención quirúrgica. Sin mencionarlo directamente en ese momento, el mensaje apuntaba a sectores internos que comenzaron a marcar distancia del Gobierno.
Entre esas voces críticas aparece Leite, quien en los últimos días cuestionó la gestión económica y deslizó afirmaciones que generaron fuerte repercusión, al sostener que durante la administración de Cartes no existía "ni olor a coima", en contraste con lo que, según dijo, le transmiten actualmente algunos empresarios y proveedores. Sus palabras no solo incomodaron dentro del propio oficialismo, sino que también provocaron una reacción institucional.
Riera sostuvo que no es adecuado que un representante diplomático exponga diferencias públicas con otras autoridades del mismo Gobierno, en especial con la Cancillería, encabezada por Rubén Ramírez Lezcano. En ese sentido, insistió en que los conflictos deben resolverse internamente y no mediante declaraciones públicas que erosionan la imagen del país.
La situación derivó en una intervención directa del canciller, quien convocó a Leite para expresarle su malestar por sus manifestaciones. Durante la reunión, se le recordó que su rol como embajador exige una conducta acorde a la representación del país en el exterior y el respeto a las normas que rigen el servicio diplomático. El propio Leite terminó reconociendo que se excedió en sus expresiones y se comprometió a adecuar su comportamiento.
El embajador, que asumió el cargo en 2025 tras recibir el acuerdo del Senado, no forma parte de la carrera diplomática, sino que integra el cupo político. Su designación y su desempeño ya habían generado cuestionamientos anteriormente, especialmente cuando participó en actividades partidarias poco después de asumir funciones en Washington.
La legislación vigente establece que los funcionarios del servicio diplomático deben actuar con lealtad institucional y mantenerse al margen de actividades político-partidarias en el ejercicio de sus funciones. Además, fija como obligación el respeto a las directivas del Gobierno y el mantenimiento de una conducta acorde al ámbito internacional.
En este contexto, la posición de Riera no solo refleja una crítica puntual hacia Leite, sino que también expone tensiones más profundas dentro del oficialismo, donde comienzan a aflorar diferencias en medio de un escenario político marcado por disputas de poder y reacomodos internos.