Al mencionar la Paz del Chaco se tiene que hablar del conflicto y sus antecedentes a fin de comprender los hechos. Se debe tener presente que ningún conflicto armado se presenta de la noche a la mañana. Generalmente, se llega al empleo de la fuerza cuando ya se agotaron las instancias diplomáticas. Es lo que ocurrió con el Chaco con aquellos antecedentes y tratados que tuvimos con Bolivia y que precedieron al conflicto bélico.
Y el 12 de junio del año 1935, en Argentina, siendo presidente de la República Argentina el General Agustín Pedro Justo, con nuestro representante, Luis Alberto Riart, y Tomás Elio como canciller de Bolivia, se firma el Protocolo de Paz. Esta información llega al teatro de operaciones y se enteran los comandantes el 14 de junio de 1935. En esa fecha, al mediodía, se da el cese de las hostilidades. Tanto paraguayos como bolivianos disparan los últimos cartuchos y salen de sus trincheras para fundirse en un abrazo después de tres años de lucha.
Hoy se cumplen 87 años de aquella firma del Protocolo de la Paz que buscaba detener las hostilidades y nuevamente sentar bases para un diálogo entre Bolivia y Paraguay y definir así la fijación del límite del territorio entre ambos Estados.
“El protocolo de la Paz significó salir del drama que se estaba viviendo con tres años de guerra. Pero también fue una dura batalla en el campo diplomático con idas y venidas en trabajos y gestiones. A la par que se desarrollaba la guerra en cuestión de armas, los diplomáticos y países amigos también hicieron mucho esfuerzo por lograr la paz”, dijo a El Nacional el historiador y periodista Luis Verón. “Se consiguió la paz en un momento muy difícil de sostener el conflicto con recursos propios”, expresó.
Luego de arduos trabajos previos, el 11 de mayo de 1935 quedó constituido en Buenos Aires el comité mediador integrado por representantes de Chile, Argentina, Brasil, Perú, Uruguay y los Estados Unidos. La tarea no fue sencilla y el acuerdo llegó el 12 de junio de 1935. La paz al fin reinó entre los pueblos hermanos. Según el historiador, los enfrentamientos en el Chaco cesaron unos días después, cuando llegó la noticia al frente de batalla. “Se consiguió la paz con el esfuerzo de un concierto de naciones que hacían de mediadoras. Se consiguió la paz. Posteriormente se consiguió un protocolo que trajo la paz por más de 80 años. Hay muy pocos protocolos y tratados de paz que duran tanto tiempo y eso consiguió la gestión de la paz del Chaco. Se firmó en un momento en el que ya no podíamos ir más adelante porque ya estábamos agotados física y económicamente. Y los bolivianos estaban cada vez más cerca de sus bases y estaban armando un nuevo ejército”, explicó.
El historiador señaló que el 12 de junio de 1935, lo que se dio fue más bien un acuerdo entre ambos países que decidieron dejar de combatir durante cierto tiempo con el objetivo de discutir una posible paz, ya que el tratado de paz se firmó recién en 1938. “El protocolo de paz fue como decir 'tiempo, tiempo'. Después se fue extendiendo más y agilizar un poco los trabajos diplomáticos muy accidentados también, que duró otra vez tres años, desde el 1 de julio de 1935 en que se establece la Conferencia de Paz, hasta el 21 julio de 1938, en que se firma el Tratado de Paz. Tres años llevó la firma de Tratado de Paz”, explicó.
“Nosotros teníamos actos de presencia en el Chaco, aunque sea en documentos”
Luis Verón hace un análisis de las causas en la historia de esta guerra, un conflicto de intereses que comenzó ya en tiempos de la colonia, según comentó. “Una de las causas de la guerra del Chaco fue la aplicación, a partir de 1810, entre los nuevos Estados emergentes en el mapa americano, de una figura jurídica conocida como uti possidetis juris, que en el caso de Bolivia le otorgaba cierta calidad de sucesora de la antigua Audiencia de Charcas, aunque esta condición tenía poca consistencia, porque nunca, en todo el periodo colonial, fueron definidos los límites de las circunscripciones españolas en América. Justamente esa situación fue la que originó los problemas que el Paraguay tuvo con sus vecinos directos y que desembocaron, tanto en el conflicto con la Triple Alianza (1864-1870) como en el conflicto paraguayo-boliviano, entre 1932 y 1935”, relató Verón al igual que lo hizo en su libro "La Guerra del Chaco 1932-1935".
“Si el uti possidetis juris le daba a Bolivia ciertos derechos sobre el territorio chaqueño, al Paraguay le amparaba el uti possidetis de facto, pues a lo largo de su historia hizo acto de presencia, si no en todo el territorio, en parte importante del mismo”, agregó. “Nosotros teníamos actos de presencia en el Chaco, aunque sea en documentos, cosa que Bolivia no tenía. A Bolivia le importaba un bledo el Chaco, hay que decir que cuando pierden sus costas en el Pacífico, dan la vuelta su atención hacia ese territorio”, señaló.
“Dicho esto, este conflicto nace mucho antes. Poco después de la guerra de Triple Alianza ya se discutía y nunca se aceptaban los tratados, mucho se trabajó para hacer un tratado de límites, y al final, como no se llegó a un acuerdo, se llegó a la guerra (del Chaco)”, expresó.Con el propósito de ocupar el territorio chaqueño, desde los años de la época colonial, las autoridades de Asunción realizaron numerosas acciones en el sentido de establecer la soberanía del Paraguay en el Chaco.
Al concluir la guerra contra la Triple Alianza de Brasil, Argentina y Uruguay, la posesión del Chaco sale a relucir como punto conflictivo en la historia regional, convirtiéndose en tema de discusiones diplomáticas con la Argentina, y que fue dirimida mediante el laudo arbitral del presidente norteamericano Rutherford Hayes, señala Verón.
“Un poco después, allá por 1920 se hace un trato con los menonitas, que fue muy importante, significaba la presencia de la soberanía paraguaya, cosa que no hizo Bolivia. Bolivia empieza a mirar el Chaco allá por 1906 y 1907, aprovechando las revoluciones que se tenía en el Paraguay. Entonces venían fundando fortines. Y ahí el gobierno de Eligio Ayala comenzó a mirar con más interés el tema de la defensa del Chaco, y se adquirieron armas, buques cañoneros. Mucha gente dice en la actualidad 'pelearon con machete' y no fue así. Con machete no se pelea frente a un rival con ametralladora. Nosotros teníamos ametralladoras recién salidas del horno, y armas salidas del horno, también tuvimos una gran dirigencia del Mariscal José Félix Estigarribia”, señaló Verón.
“Una suerte que tuvimos fue que las armas bolivianas eran del mismo calibre. En Campo Vía echamos a dos divisiones bolivianas que tenían sus armas, usamos esas armas porque teníamos las mismas municiones, y le vencimos a los bolivianos, aunque ellos no quieran admitir eso”, sostuvo.
Sed y hambre
La guerra significó la pérdida de vidas humanas. Paraguay perdió a más de 30.000 soldados y los bolivianos más de 50.000, según se calcula. “Mucha gente murió de sed y, en algunos casos, de hambre. No solamente fue una guerra entre dos ejércitos, fue una guerra también contra la naturaleza. Cuanto más se lee sobre la guerra del Chaco, más se admira el temple de sus defensores. Hice un par de libros sobre el tema porque arranca desde la prehistoria americana hasta el 27 de abril del 2009, en que se cierra el problema del Chaco con la definición exacta de los límites, que hasta hoy se sigue trabajando con las líneas de hitos”, señaló Verón.21 veteranos vivos
El director de Pensiones No Contributivas del Ministerio de Hacienda, Juan Álvarez, dijo que actualmente son 21 los veteranos vivos, que tienen por encima de los 100 años de edad. “Al último corte y al cierre de mayo tenemos 21 veteranos de la guerra registrados en la planilla de activos. Todo el grupo tiene más de 100 años, alrededor de 103?, dijo respecto a la actual planilla de cobro de pensiones de Hacienda de los paraguayos que participaron del conflicto bélico con Bolivia.
En cuanto de los herederos, la cifra asciende hoy a alrededor de 5.500, según lo manifestado por Álvarez. Con respecto a la pensión de los veteranos y los herederos, señaló que está en un poco más de 2.100.000 guaraníes. “Los herederos tenemos 5.550 personas que componen los herederos directos, que serían las esposas, los hijos discapacitados, las hijas solteras, de acuerdo al último cierre al mes de mayo”, señaló.
Además, Álvarez comentó que actualmente los veteranos perciben una suma cercana a los 7 millones de guaraníes, sumando el subsidio para la tercera edad. “El veterano adicionalmente percibe un monto de 4.900.000 guaraníes aproximadamente, que es el subsidio, y estamos hablando de que mensualmente perciben alrededor de 7.000.000 de guaraníes”, precisó.